Archivo de Público
Domingo, 11 de Noviembre de 2007

ETA intenta 'cazar' a la Ertzaintza

Avisa de la colocación de una bomba en Getxo y esconde a sólo diez metros una segunda como trampa

GUILLERMO MALAINA ·11/11/2007 - 20:38h

Un coche de la Guardia Civil y otro de la Ertzaintza, ayer, frente a los juzgados de Getxo. EFE

ETA pudo escribir ayer una de las páginas más negras de su historia. La organización terrorista colocó de madrugada dos artefactos junto a los Juzgados de Getxo (Vizcaya), pero sólo avisó de uno de ellos con una llamada al Servicio de Emergencias del Gobierno vasco.

Ertzainas, periodistas, políticos y algunos ciudadanos llegaron a pasar sin saberlo junto al segundo explosivo hasta que, finalmente, la Ertzaintza lo descubrió al revisar las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de la sede judicial. Dos terroristas lo habían escondido en una papelera con el objetivo de que explotara cuando los agentes de la Policía vasca acudieran a desactivar la primera bomba.

Ataque a la judicatura

La alarma se encendió a las seis y cuarto de la mañana. El Servicio de Emergencias recibió la llamada de una persona que decía hablar en nombre de ETA y que advertía de que un artefacto iba a explotar en media hora en los Juzgados de Getxo.

No era sorprendente. Los jueces se encuentran desde hace años en el punto de mira de la banda terrorista. Ni siquiera parecía casual la elección de lugar, después de que la cúpula de la Judicatura acudiese el pasado miércoles a Euskadi con motivo del sexto aniversario del asesinato del magistrado José María Lidón en esta mismo municipio vizcaíno.

Tras la llamada del comunicante en nombre de ETA, realizada desde Berango –localidad situada a diez kilómetros de Getxo–, la Policía vasca acordonó de inmediato la zona, muy poblada, y localizó una mochila junto al exterior de la puerta principal de los Juzgados.

Miembros de la unidad de Desactivación de Explosivos comprobaron que en su interior había una olla con cinco kilos de cloratita, cordón detonante y un temporizador, y procedieron a su desactivación, sin saber que a sus espaldas, a tan sólo unos diez metros de distancia, estaba escondida en una papelera una segunda bomba, compuesta por tres kilos de cloratita y un temporizador.

Los Juzgados no eran en esta ocasión el objetivo en sí, sino el escenario. ETA pretendía golpear a la Ertzaintza. La primera bomba estaba preparada para explotar a las 7.00 horas, y no a las 6.45 como había comunicado la persona que avisó de su colocación en nombre de la banda. Lo que no dijo, además, era que había un segundo artefacto escondido.

Según el Departamento vasco de Interior, éste estaba listo para hacer explosión a las 7.20 horas, cuando previsiblemente agentes de la Policía vasca ya se encontrarían en el lugar. A la postre, ninguno de los dos estalló por un fallo en el temporizador.

La mañana, sin embargo, fue larga. La Ertzaintza advirtió a los vecinos que viven junto a los Juzgados de la situación, y les instaba por precaución a salir a los descansillos de sus viviendas. La zona recuperó en cierto modo la calma tras la comprobación de que el primer explosivo localizado ya no revestía peligro. Así, una vez retirado el cordón de seguridad antes del mediodía, periodistas y políticos accedieron a la zona ajenos también a que aún permanecía escondida en la papelera la bomba trampa que no había estallado.

Grabación delatora

Entre tanto, la Ertzaintza había iniciado ya la comprobación de posibles pistas. Y fue durante la revisión de las cintas de seguridad cuando los agentes vieron cómo dos individuos habían dejado de madrugada un segundo objeto dentro de una papelera. De inmediato, la Policía vasca volvió a acordonar la zona, mientras los artificieros comprobaban que, efectivamente, se trataba de otra bomba, que no había explosionado como la anterior por un fallo en el temporizador.

A última hora de la tarde, la Consejería vasca de Interior confirmaba definitivamente que los datos obtenidos “permiten afirmar” que el segundo artefacto “era una bomba trampa para atentar contra los agentes de la Ertzaintza que estuvieran realizando cualquiera de las labores protocolarizadas en caso de aviso de bomba o explosión de la misma”.

La Ertzaintza inspeccionó también ayer los Juzgados de Vitoria después de que la DYA recibiera una aviso de la colocación de una bomba. Sin embargo, no se encontró ningún explosivo.