Sábado, 10 de Noviembre de 2007

El director chileno Miguel Littin cree que los nuevos cineastas latinoamericanos son menos ideólogos

EFE ·10/11/2007 - 13:20h

EFE - El cineasta chileno Miguel Littin cree que la última generación de directores latinoamericanos "es más impresionista y menos ideológica".

El cineasta chileno Miguel Littin cree que la última generación de directores latinoamericanos "es más impresionista y menos ideológica", aunque continúa reflejando los problemas sin resolver del continente, como la pobreza y la opresión, según dijo en una entrevista con EFE.

Littin, de 55 años, se encuentra estos días en la norteña ciudad italiana de Trieste, donde ha recibido el premio Salvador Allende del Festival de Cine Latino Americano, que hoy cierra sus puertas.

Preguntado por su experiencia en el festival, del que también es presidente del jurado, dijo que ha sido muy interesante porque le ha permitido conocer "los nuevos autores y cómo narran y cuentan los aspectos de la vida cotidiana".

Littin, que tuvo que exiliarse en México cuando triunfó en Chile el golpe de Estado de Augusto Pinochet, observa una diferencia entre los directores de su generación y los de ahora: "Su punto de vista es mucho más impresionista que ideológico".

El autor de "Tierra Prometida", rodada en 1972, opina que "detrás de toda esa impresión hay un reflejo de la desarticulación del ser humano en la época de la globalización".

Se trata, en definitiva, del reflejo de "sociedades que están a caballo y aún no han resuelto el problema de la sociedad agraria pastoril con la sociedad industrial".

Pero para Littin, que ha recorrido toda América Latina dando clases en talleres de cine, esa desarticulación provocada por la globalización no ha roto la estructura de la común identidad latinoamericana.

"La globalización no quiere decir universalidad; la primera es un concepto económico, la segunda un concepto humano y existencial", apreció el cineasta chileno, aún en activo, porque "el cine es lo que más me gusta en la vida".

"Hay señas en los filmes del festival de una identidad común. Los personajes están dominados por el poder. El poder siempre está presente. Hay una lucha de los oprimidos contra los opresores y eso está en todos los filmes", comenta.

A su juicio, "los nuevos directores latinoamericanos tienen una necesidad de rebeldía casi inconsciente contra el poder opresor".

Es una identidad no resuelta, asunto que diferencia "el cine de la región del asiático, más centrado éste en las relaciones con la naturaleza, mientras el estadounidense busca más la excelencia en la producción", comentó Littin sin citar el cine europeo, continente del que aseguró hoy "no tiene opinión en el mundo".

Littin, que en estos momentos rueda un documental sobre "Isla Dowson 10", un campo de concentración de la dictadura pinochetista, rechaza que el cine latinoamericano esté anclado en el pasado, como sostienen ciertos críticos.

"¿Cuál sería el futuro?", se preguntó un Littin molesto por esa apreciación: "lo único diferente en el cine latinoamericano (...) es la realidad de América Latina, que todavía vive un proceso del medievo porque no ha logrado desarrollarse ni industrial ni tecnológicamente".

Siguió con su defensa del cine latinoamericano cuando dijo: ¿Qué esperan? ¿Qué el cine vaya por delante del desarrollo mismo de la sociedad?".

Para Littin, "el principio fundamental del neorrealismo está vigente: el cine es un espejo de la realidad y no es más que la realidad".

"El ciudadano común, el de la calle, sigue teniendo angustias y necesidades que no son diferentes a las de hace treinta, cuarenta o cincuenta años", resaltó.