Archivo de Público
Lunes, 29 de Septiembre de 2008

La falta de oxígeno en los mares es mayor de lo esperado

Una investigación de los españoles Raquel Vaquer-Sunyer y Carlos Duarte publicada en EEUU arroja nuevas luces sobre la hipoxia

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·29/09/2008 - 21:43h

SXC - El oxígeno es vital.

El oxígeno es tan importante en tierra como en mar, y su carencia -fenómeno denominado hipoxia- provoca en ambos casos pérdida de biodiversidad.

Hasta ahora se creía que aguas con menos de 2 miligramos de oxígeno por litro presentaban hipoxia, pero una investigación de los españoles Raquel Vaquer-Sunyer y Carlos Duarte, publicada esta semana en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), indica que esta cifra puede ser errónea a la hora de considerar los impactos de la falta de oxígeno en fauna marina. En concreto, los autores consideran que se ha podido subestimar la importancia de este fenómeno en la literatura científica.

Así, entre el 42% y el 61% de las especies estudiadas registraron una reducción de poblaciones de alrededor de la mitad de sus ejemplares con tasas de oxígeno superiores a 2 mg O/litro. Los investigadores piden que se revisen la consideración de 2 mg O/litro para considerar una zona afectada por hipoxia.

Cada año se incrementa en un 5,54% la tasa de hipoxia en zonas costeras. Este aumento se debe, por una parte, a un mayor conocimiento y, por otra, a una subida en la prevalencia de este fenómeno en diferentes ecosistemas costeros.

Los autores, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (del CSIC y la Universidad de Islas Baleares), predicen que la incidencia de la falta de oxígeno se incrementará en el futuro debido a factores como el aumento de la temperatura por el cambio climático, que conlleva un aumento de la demanda de oxígeno en los organismos y, por tanto, reduce la ventilación de las aguas costeras.

Las especies más sensibles a la falta de oxígeno son los crustáceos, frente a los moluscos, que son los más tolerantes a la hipoxia. La explicación es que los primeros se mueven en las zonas más profundas, mientras que los otros nadan más cerca de la superficie, donde el oxígeno se refresca con más facilidad.