Archivo de Público
Lunes, 29 de Septiembre de 2008

Nueva canción protesta

Cronistas de su tiempo. Los cabecillas del hip hop explican por qué son el elevo de los viejos trovadores. ¿Son los raperos los cantautores del siglo XXI? La música dedenuncia social suena hoy a rap

ESMERALDA MARTÍN ·29/09/2008 - 08:52h

LAURA LEÓN - El sevillano Tote King, uno de los raperos más combativos del hip hop nacional.

Hace tan sólo unas décadas, los iconos más combativos de la música guiaron con sus proclamas y sus guitarras la actividad política y social de los hippies. Hoy, las nuevas generaciones han aparcado las pelambreras y escuchan con fervor las consignas de raperos ataviados con pantalones grandes, bambas de marca y gorras puestas de lado. El género más vacilón del espectro musical también tiene espacio, y mucho, para gritarle a las injusticias.

¿Estamos ante la nueva canción protesta? "Yo prefiero llamarlo rap serio", dice Frank T, uno de los raperos más críticos con el panorama político y social. El caso es que sí, o así se perciben ellos mismos: como el relevo de aquellos trovadores de antaño. "Hablaba una vez con Luis Eduardo Aute y él decía que si hubiera vivido en nuestra época hubiera hecho rap, y yo le decía que si fuera de la suya seguramente tocaría la guitarra", comenta El Chojin, otro de los mejores oradores del género.

¿Las bazas del rap? Su honestidad y la falta de pelos en la lengua. También su capacidad real para tomarle el pulso a la calle, y la potencia y la energía de las que hace gala. Hasta la chulería y la competitividad, señas de identidad del género, resultan útiles a la hora de hacer mejores críticas: "Me flipa poder leer a Tolstoi y al mismo tiempo chulear de la manera más bajuna dentro del hip hop. A veces he sido violento en mi discurso, pero no más allá de las típicas letras enfadadas de adolescente quejica", argumenta Tote King, el enfant terrible del rap nacional.

"No respetaré la denuncia social de ningún analfabeto", dice Tote King

Eso sí, advierten: hay que saber discernir entre el rapero que critica por pose y el que verdaderamente tiene algo que decir. "La denuncia social solo está en manos del que de vez en cuando ha leído la prensa o sabe por dónde se la meten: no respetaré ninguna denuncia social de ningún analfabeto", apunta Tote.

El rap se configura como una música real, de la calle: sus rimadores se inspiran en lo que ven en sus vidas, en el barrio y en la tele. "Lo que más nos ha influenciado a la hora de hacer nuestras canciones es el estado en el que estamos y el barrio en el que vivimos, un barrio de trabajadores", cuenta El Langui, portavoz de La Excepción, un combo nacido de las mismas entrañas del barrio de Pan Bendito en Madrid.

Public Enemy, los padres

Recuérdese que la crítica social está en la base del rap desde sus orígenes: cocinado en los contextos más marginales, Frank T sitúa el nacimiento del rap "con mensaje" en el año 1982, con un tema de Grand Master Flash and the Furious Five, y nombres como Public Enemy y KRS One están en boca de todos ellos. "Estos grupos me enseñaron que a través del rap se podía conseguir algo", recuerda El Chojin.

Si se les pregunta por las similitudes y las diferencias con aquellos poetas de la canción protesta, dicen que, por supuesto, ellos traen otra música y otra estética, pero que la base es la misma. "La protesta es igual: todo para el pueblo", comenta El Langui. Si se les pide un diagnóstico de la época actual, aluden a un mundo global y capitalista de cambios muy rápidos, aunque no tan bruscos como hace tan solo tres o cuatro décadas.

Ari dice "basura"

"Una basura": así de contundente se muestra Ari, una de las féminas clásicas del rap, al definirlo. Un mundo que Tote King resume con la imagen de jóvenes que "quieren tener 18 para tener el carro más grande del barrio, tomar mdma y follar por primera vez en los baños de la disco".

El Langui: "Somos trabajadores. Yo, si no doy conciertos, no como 

Los raperos consultados hacen la lista de los temas de sus canciones: la injusticia y la intolerancia, en todas sus vertientes, van en primer lugar. El poder, la enseñanza o las drogas engordan la lista. Ari añade más preocupaciones: "La miseria en el mundo, el maldito dinero, la manipulación...". Frank T aporta algunos datos más: "Lo mal que usamos el planeta, y la cantidad de guerras que hay en países donde no se fabrican armas".

Ningún tema se libra de pasar por el tamiz de un género donde casi cualquier disco contiene al menos una canción cargada de mensaje. Lo bueno: que cada día suman más adeptos, desde raperos hasta pijos y bakalas. "Si te identificas con el rap, da igual la case social, el contexto y la edad", argumenta Nach, uno de los poetas urbanos más potentes.

Lo malo: que tanta virulencia en las canciones les reporta algún que otro sinsabor. "He sido censurada por algún que otro medio", cuenta Ari. "Eso sí, alguno luego se ha tenido que apear del burro", añade Nach. ¿Cambiará la música el mundo? "¡El mundo no se puede cambiar!", grita Ari. Pero todos coinciden en que el rap motiva a los individuos.

El Chojin lo tiene claro: "Llevo siete años trabajando con jóvenes en riesgo de exclusión, y veo que el rap funciona". Total, que mientras haya gente que les escuche, estos cantautores del siglo XXI seguirán dando cera. El Langui concluye: "Nosotros somos trabajadores. Yo, si no doy conciertos, no como, ¿sabes? Estamos aguantando el tirón, como todo el mundo".