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Sábado, 27 de Septiembre de 2008

Jorge Alarte, nuevo líder del PSOE valenciano por sólo 20 votos

Blanco advierte al bloque derrotado contra la tentación de mantener la división 

GONZALO LÓPEZ ALBA ·27/09/2008 - 15:04h

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín (d), aplaude mientras el recién elegido secretario general del PSPV-PSOE, Jorge Alarte (c), alcalde de Alacuás, saluda, acompañados por el vicesecretario general del PSOE, José Blanco (i). EFE

Tendrán que esperar a otra oportunidad los que albergaban la expectativa de que la recién estrenada secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, se estrellara en su federación de origen. Los socialistas valencianos pusieron fin hoy a un cuarto de siglo dominado por el lermismo, que toma su nombre del que ha sido el único presidente socialista de la Generalitat, Joan Lerma (1982-1995).

La heterogénea alianza a la desesperada entre Joaquim Ximo Puig, Francesc Romeu e Izquierda Socialista, que se presentó como una opción “sin hipotecas” frente a la dirección federal, no pudo con Jorge Alarte, aunque les faltó poco. El joven alcalde de Alaquàs, de 34 años, apoyado por el entorno valenciano de Pajín, se impuso por tan sólo 20 votos (282 frente a 262), lo que da idea de lo apretado de la contienda.

Blanco: “Punto y final”

Por ello, y para prevenir la tentación de que los perdedores hagan ahora oposición interna, pero también molesto porque se vulneró el pacto de no hacer ententes como la de Puig con Romeu, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, hizo al bloque derrotado una severa advertencia: “Se acabaron las bromas y los experimentos. Aquí se escribe un punto y final. Ximo, tienes una enorme responsabilidad para que el congreso acabe bien. Yo te emplazo a que ejerzas la misma responsabilidad que tuvo Pepe Bono en el 35 Congreso, dándole autonomía plena a Zapatero para que hiciera el mejor equipo para ganar las elecciones”.

El fin de la era lermista se ha plasmado no sólo en la elección de Alarte, sino que tendrá su proyección con la designación como secretaria de Organización de una persona de la confianza de Pajín: la también alicantina Elena Martín, ex diputada y asesora en el Ayuntamiento de Alicante.

Fuentes próximas a Alarte aseguraban que habrá integración en la Ejecutiva, pero que en ella no estarán ni Puig ni Romeu. “Integración, sí; pasteleos, no”, subrayaron.

A cara de perro

La victoria de Alarte, que anticipó el proceso de recogida de avales, se consolidó con el aplausómetro en los discursos de los dos candidatos, que estuvieron plagados de pullas que fueron la demostración última de lo enconado de la disputa congresual.

Puig, que se presentó como “Romeu y yo”, reivindicó su candidatura como la única capaz de asumir un “liderazgo sin hipotecas” –en clara alusión al presunto tutelaje de Pajín– para hacer “más PSPV” e impedir un “giro al centro”, con una apuesta rotunda por un socialismo con “más valencianismo” y “siempre de izquierdas”.

Alarte, que se dirigió después a los delegados, entró en la refriega y denunció “las componendas” entre sus contrincantes proclamando que “el candidato a la presidencia de la Generalitat no se resolverá en la habitación de un hotel”, donde se fraguó la alianza de los perdedores.

Tras reprochar a Puig que intentara cuestionar su condición de “hombre de izquierdas”, abogó por “un cambio de verdad, no negociable”, sin por ello ocultar su cercanía a Pajín, a la que citó en su discurso como una de las principales colaboradoras de Zapatero.

Abiertas ya las urnas, Romeu aún echó su cuarto a espadas pronunciando en el vestíbulo, sobre una tarima del atrezo, el discurso que no pudo hacer ante los congresistas.

El precio del tándem fallido

El cambio de filas que protagonizó, le cerró toda posibilidad de incorporarse al nuevo equipo de dirección, con lo que pasó de ser el tercero en discordia a convertirse en el gran perdedor.

Tras su proclamación, el nuevo líder del PSPV, Jorge Alarte, intentó pasar la página del enfrentamiento interno con la proclama de que “nuestro único objetivo es acabar con 15 años de Gobierno de la derecha” en la Comunidad Valenciana.