Archivo de Público
Sábado, 27 de Septiembre de 2008

Un país de pocas aguas y menos luces

MAGDA BANDERA ·27/09/2008 - 09:34h

Hace solo dos meses, The Guardian alababa la belleza de "la España real". Ese meritazo lo ostentan, según el diario británico, algunos pueblos de las Alpujarras que aún no tienen electricidad. Tuvimos suerte.

Ese estado prehistórico sigue despertando admiración entre las gentes del norte. Más complicado resulta que nuestros vecinos europeos entiendan que en algunos poblados ibéricos, además de luces, falta el agua.

Y todo porque en este país los constructores se han saltado la ley sin grandes problemas, apoyados por ayuntamientos que llenaban sus arcas sin que los contribuyentes viesen de esas ganancias más que las migajas: algún que otro buen concierto en unas fiestas en las que, a menudo, se ha bebido más vino que agua.

Y es que en muchos pueblos del sur las restricciones son diarias. Por las mañanas, un altavoz avisa de que las tuberías estarán secas casi todo el día y los vecinos se lo pasan pendientes del silbido de los grifos que anuncia que es hora de llenar cántaros y cubos a toda prisa.

Son municipios pequeños que en muchos casos perdieron la mitad de sus habitantes cuando emigraron a las ciudades. Los que se quedaban solían comentar que jamás podrían vivir en esos grandes bloques de pisos que les parecían tan lejanos e inhumanos, tan parecidos a los que ahora brotan junto a sus montes desérticos formando un paisaje de pueblos paralelos, fantasmas y secos. ¡Qué miedo cuando los descubra The Guardian!