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Lunes, 15 de Septiembre de 2008

España, a salvo de momento

Las autoridades y la banca restan importancia al impacto en el sistema nacional

V.ZAFRA / AGENCIAS ·15/09/2008 - 23:57h

La crisis de las hipotecas basura y la generada por la caída de Lehman Brothers y Merrill Lynch tienen muchos puntos en común y uno de ellos es el discurso de la banca y las autoridades españolas. Ahora dicen lo mismo que entonces: la crisis es muy seria, pero las entidades nacionales tienen un riesgo residual con Lehman, cuentan con una gran solidez y solvencia, y su modelo de banca minorista nada tiene que ver con el de banca de inversión de ambos gigantes estadounidenses, por lo que los efectos en su actividad y sus cuentas serán nulos o inapreciables.

El vicepresidente económico, Pedro Solbes, defendió la fortaleza del sistema para soportar la "difícil situación" de los mercados internacionales y aseveró que el impacto en España será limitado. Al tiempo, la patronal de la banca, la AEB, explicó que las entidades españolas no se verán afectadas por la crisis, al igual que el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, quien recalcó que a España no han llegado los "activos tóxicos" que han generado los problemas en las entidades estadounidenses.

Pero todos ellos admitieron que la caída de Lehman da idea de la gravedad de la crisis, que para Quintás es peor que la de 1929.

El Banco de España, en palabras del director general de su Servicio de Estudios, José Luis Malo de Molina, reconoció que, aunque el impacto sea mínimo, la quiebra de Lehman supone un "recrudecimiento" de la crisis financiera internacional y "añade severidad a sus posibles implicaciones" para el panorama internacional, de Europa y de España.

Ese impacto mínimo se cifraría en el caso de Banco Santander en una exposición crediticia directa de 11 millones de euros y una posición de 44,6 millones en derivados, una cuantía irrisoria dado el tamaño de la entidad. BBVA no precisó cuál es su exposición, pero sí insistió en que no tendrá efecto alguno en su balance ni en sus cuentas.

La principal vía de contagio para el sistema financiero español y europeo vendrá por el lado de la pérdida de confianza en el sistema. La incertidumbre es el principal enemigo de la banca, porque transmite miedo a los clientes y retrae sus inversiones.

Además, un mayor recelo entre las propias entidades podría traducirse en un incremento de los tipos de interés que se pagan entre sí y en una nueva reducción de la liquidez. El presidente del Colegio de Economistas de Madrid, Juan Iranzo, dio por hecho que estas circunstancias provocarán una mayor restricción del crédito y un encarecimiento de sus precios.

Y la ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística (INE) Carmen Alcaide fue más allá al asegurar que "lo que sucede en Estados Unidos llegará seguro a España" porque el país tiene una gran necesidad de financiación exterior.

Para intentar minorar los efectos, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Suizo respondieron con inyecciones adicionales de liquidez, que, de momento, consiguieron evitar el alza del Euribor.

A las entidades españolas les afecta más la crisis inmobiliaria y la crisis económica nacional, que resultan agravadas por estos acontecimientos. Que se lo pregunten a Banco Pastor, al que ayer Moody's le empeoró su calificación.