Archivo de Público
Jueves, 8 de Noviembre de 2007

Limpieza ‘étnica’ en el mundo de la mosca blanca

Los machos de un clan invasor raptan a las hembras locales, pero no las fecundan

JAVIER YANES ·08/11/2007 - 22:03h

Macho (izquierda) y hembra de Bemisia tabaci. SCIENCE

El éxito evolutivo de una especie se basa en el uso de todas las estrategias que la naturaleza ofrece para imponerse a los competidores. También, cuando éstos pertenecen a otra variedad genética de la misma especie. Es el caso de la mosca blanca del tabaco (Bemisia tabaci), una conocida plaga de los vegetales que daña las hojas y transmite un virus, causando quebraderos de cabeza a jardineros y graves pérdidas económicas a los agricultores.

Entre los distintos clanes de este pequeño insecto, el llamado biotipo B, originario del Mediterráneo y Asia Menor, se ha extendido de forma alarmante por el mundo. China y Australia son dos de los países que más sufren este azote. Científicos de estas dos naciones han analizado la expansión del biotipo B por ambos territorios a lo largo de varios años, comprobando que su progreso coincidía con la desaparición de las variedades locales.

Recluyendo a los insectos en plantas de algodón enjauladas y grabando sus movimientos en vídeo, los investigadores han examinado el comportamiento de las moscas para descifrar las claves de su imparable capacidad invasora, que les permite aniquilar en su camino a otros grupos de su misma especie. Los resultados del estudio, sorprendentes por sus conclusiones, se publican hoy en Science.

Interacción asimétrica

Los datos de los investigadores indican que el éxito del biotipo B se basa en tácticas que llaman de interacciones asimétricas de apareamiento, casi un eufemismo al estilo de los episodios de limpieza étnica en los humanos. Al colonizar una nueva región, las hembras invasoras se aplican con más denuedo a la tarea reproductiva, exclusivamente con sus machos. Éstos, evitan copular con las hembras locales, pero su estrategia no acaba ahí: para suprimir los genes ajenos, cortejan a las hembras nativas con el único fin de impedir que se apareen con sus machos, sin llegar a fecundarlas. De esta manera, con el tiempo el biotipo B acaba logrando la hegemonía, mientras que la variedad propia del lugar acaba muriendo.

Según los autores, el estudio demuestra que el comportamiento, y no sólo una mejor aptitud física ante el medio, puede desempeñar un papel crítico en las invasiones biológicas. Conociendo la estrategia de triunfo que utiliza la plaga, será más fácil diseñar métodos para combatir su proliferación.