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Domingo, 14 de Septiembre de 2008

Benedicto XVI celebra una misa en Lourdes ante 150.000 fieles

Reuters ·14/09/2008 - 17:15h

En una visita al santuario de Lourdes, donde los fieles creen que la Virgen María se apareció a una niña hace 150 años, el Papa Benedicto XVI dijo ante una multitud de católicos que el amor puede ser más fuerte que todo el mal en el mundo.

Benedicto XVI, de 81 años, celebró una misa para más de 150.000 personas en un campo a la sombra del santuario de Lourdes, construido sobre el lugar de las apariciones en 1858.

Los peregrinos acudieron desde decenas de países para asistir a la visita de tres días del Papa, la décima que hace al extranjero y su primera a Francia. Muchos creyentes acudieron en sillas de ruedas o con muletas y fueron ayudados por voluntarios.

A su llegada el sábado por la noche, el Pontífice oró en la gruta donde Bernadette Soubirous dijo que había aparecido la Virgen María y bebió agua de un manantial que según los creyentes tiene poderes curativos.

En los últimos 150 años, la Iglesia Católica ha reconocido como milagros más de 65 curaciones médicas inexplicables de peregrinos enfermos que habían visitado Lourdes.

El Papa Benedicto XVI recomendó a los asistentes a la misa que sean fieles a sus creencias porque "(ello) nos dice que hay un amor en este mundo que es más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestra debilidad y nuestros pecados".

Vestido con ropajes rojos, blancos y dorados, aseguró a la multitud reunida en un día de verano inusualmente frío que "el poder del amor es más fuerte que el mal que nos amenaza".

"Ésta es una experiencia increíble para nuestro grupo, especialmente para los enfermos", aseguró Sean Luddock, un voluntario que había ayudado a guiar una peregrinación de varios cientos de personas desde Irlanda.

"Venimos aquí en la misma época todos los años, y este año ha sucedido que coincidía con la visita del Papa. ¡Qué lujo!" .

Desde su llegada a Francia el pasado viernes, el Papa se ha dirigido en varias ocasiones a los católicos franceses, instándoles a que no teman vivir su fe en público.

/Por Philip Pullella/.*.