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Viernes, 12 de Septiembre de 2008

La nostalgia ya no es lo que era

Treinta años después de dirigir 'Grease', Randal Kleiser hablar de su nueva incursión en la comedia adolescente

CARLOS PRIETO ·12/09/2008 - 19:46h

REYES SEDANO - Randal Kleiser sigue dando guerra en Hollywood a sus 62 años.

Ahora que la nostalgia se ha convertido en una mina para la industria cultural, es buen momento para charlar con Randal Kleiser. Además de dirigir filmes que hicieron época (Grease, El lago azul), Kleiser lleva treinta años trabajando en la fábrica de sueños reciclados anteriormente conocida como Hollywood. Tras rodar filmes sobre adolescentes en cuatro décadas diferentes, Kleiser admite sin pesar que su nueva película, Mi ligue en apuros, está pasada de moda. "Es romántica, de la vieja escuela. Hoy se lleva la escatología y el lenguaje sexualmente explícito", dice refiriéndose a las comedias de la factoría Apatow (Supersalidos, Lío embarazoso) que están dinamitando el cine de adolescentes en EEUU.

El escándalo

En Mi ligue en apuros, dos jóvenes náufragos llegan a una isla desierta. ¿Les suena? ¿Está Kleiser parodiándose a sí mismo? "En parte, me contrataron por El lago azul. Querían algo ligero, así que un poco de parodia sí que hay", confiesa.

Es posible que Kleiser necesitara reírse porque, cuando se estrenó El lago azul, la cosa no estaba para bromas. "Me sorprendió que me acusaran de pornógrafo infantil. Adapté un libro del siglo XIX sobre el despertar sexual, muy naif. Intenté captar ese espíritu inocente", asegura el autor de un filme que lanzó a la fama a Brooke Shields con 14 años. "Había desnudos, sí, porque los pedía la historia, pero no estaban filmados con lascivia. Hoy no podría rodarse: las reglas del sindicato de actores prohíben filmar a menores haciendo el amor. Hay una pauta que funciona a rajatabla: violencia sí, no hay problema, sexualidad no, por Dios", afirma el cineasta. En plena era nostálgica cabría preguntarse si cuando se estrenó Grease, un musical con estética de los años 50, existía nostalgia por esa época. "Sí, antes se habían estrenado American Graffiti o la sitcom Happy Days".

Lo curioso es que Grease tenía también un aire a los setenta, incluidas algunas canciones, así que contó con un doble factor nostálgico a su favor". Con todo, el éxito le pilló desprevenido. "En esa época el estudio rodaba dos películas: Grease y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. En las fiestas, ellos tenían caviar y nosotros perritos calientes. No confiaban en Grease", afirma. "No sé por qué triunfó. Quizás porque trataba asuntos universales, había química entre los actores y buenas canciones. Además, tenía la improvisación y frescura propias de un debut". Rasgos que, según Kleisner, no abundan en el Hollywood actual, atrapado en un bucle de nostalgia y dinero. "Las corporaciones se han hecho con el poder y el único criterio es el económico. Por eso se hacen tantos remakes de películas y series de éxito", afirma Kleiser criticando la estrategia nostálgica a la vez que evoca con, ay, nostalgia, los años (70) en los que los cineastas mandaban. Y es que, como cantaba Travolta en Grease, todo pasa, hasta los amores de verano.