Archivo de Público
Jueves, 11 de Septiembre de 2008

Los agricultores toman la Bastilla de los precios

Auge en Francia de mercados alternativos sin intermediarios

ANDRÉS PÉREZ ·11/09/2008 - 22:43h

Ante la espiral de los precios de la fruta y la verdura en grandes superficies, Francia vive una auténtica revolución: la aparición y auge de diversos mercados paralelos que suprimen intermediarios.

Los primeros en abrir fuego fueron el Partido Comunista Francés y un sindicato de familias de pequeños agricultores, el Modef. A finales de agosto, por segundo año consecutivo, las dos organizaciones tomaron la Plaza de la Bastilla, en París, que convirtieron en mercadillo. Según el presidente del sindicato, Xavier Compain, “sin regulación, los intermediarios y distribuidores se quedan con tales márgenes que los agricultores no logran sobrevivir”.

Los precios son una auténtica obsesión de los franceses, y la gran distribución (que concentra un 74% del mercado de frutas y verduras) empieza a ser vista como su bestia negra. Según el Instituto Oficial de Estadísticas (Insee) las frutas han subido un 18% y las verduras, un 11% en un año. Al mismo tiempo, el salario base ha crecido un 3,1%.

La poderosa Unión Francesa de Consumidores y su revista Que Chosir efectuaron un test en 1.145 hipermercados de las grandes enseñas para verificar si se cumplía la bajada de precios que prometen.  Pero, pese a lo anunciado en sus campañas publicitarias, en ocho meses el coste del carrito de la compra en los híper ha aumentado un 6,6% para los alimentos básicos.

Paralelos

Como respuesta, la gran distribución creó su propio mercado paralelo, apoyada por el primer sindicato agrícola de Francia, la FNSEA. Así, se produce una situación surrealista: los hipermercados ofrecen, por ejemplo, melocotones a un euro el kilo a la entrada de la tienda mientras al otro lado cobran el doble.

El mundo de la agricultura biológica ha desarrollado un tercer tipo de mercado paralelo: la cesta campesina. En ese sistema, un grupo de consumidores paga una cuota mensual a un pequeño productor ecológico, que periódicamente les sirve una “cesta de temporada” con los productos que cultiva.

La preocupación por el poder de compra aumenta

El bajo poder adquisitivo es la primera preocupación de los franceses, que crece y se amplifica. Un sondeo del instituto CSA reveló por primera vez que más de la mitad de la población considera ya que el poder adquisitivo es su problema número uno. Hace nueve meses, sólo un  46% lo pensaba, y en 2005 era el 32%. En paralelo, desciende una preocupación que antes era central: Ahora sólo un 7% considera prioritario  los derechos de los asalariados.