Archivo de Público
Lunes, 8 de Septiembre de 2008

La tensión remite en Roquetas, pero persiste el riesgo de incidentes

El enfrentamiento pudo iniciarse cuando un vecino arrojó un cubo de agua sobre el presunto homicida

MARÍA JOSÉ CARRILLO ·08/09/2008 - 21:53h

El olor a humo aún continuaba este lunes en el barrio de las 200 viviendas de Roquetas de Mar (Almería). La tensión había remitido, pero no así el riesgo de nuevos incidentes. Por la mañana, cuatro coches patrulla de la Guardia Civil se encontraban ubicados en distintos puntos de la zona, oteando el terreno y con el firme propósito de evitar enfrentamientos. Frente a la fachada de las dos casas incendiadas en los disturbios de la madrugada del sábado tras la muerte a navajazos de Ousmane Kouté, senegalés de 28 años, unos 200 subsaharianos se reunieron. Iban a tomar una decisión.

En un gran corro hablaron, discutieron, no sabían si concentrarse ante las puertas del Ayuntamiento o esperar a que los representantes de las asociaciones de inmigrantes les trasmitiesen la información de la reunión que habían mantenido a las 11:30 de la mañana con el alcalde de Roquetas, Gabriel Amat (PP). Finalmente decidieron ponerse en marcha hacia al consistorio y atravesar las diversas calles del pueblo que separan a esta barriada marginal del centro del municipio.

Concentración de protesta

Apenas hay quince minutos de distancia a pie. Querían una respuesta inmediata ante las detenciones producidas a cuatro inmigrantes por desobediencia grave a los agentes de la autoridad y por formar parte activa de los altercados producidos durante dos noches consecutivas. Por el camino vítores, palmas y gritos alertaban al resto de la población de la concentración, surgida de forma espontánea. Conforme llegaron a la plaza del consistorio los ánimos empezaron a caldearse y los líderes de las distintas asociaciones de inmigrantes intentaron apaciguarlos. “Todo ya está hablado con el alcalde”, les aseguraron.

Suleman Dialu, presidente de la Asociación de Inmigrantes de Guinea, se abrió paso entre los presentes, se alzó en la parte alta de una escalera y tomó la palabra. Desde allí transmitió a sus compatriotas que dejasen de provocar disturbios. “Somos trabajadores y hemos venido a esta tierra a eso, a trabajar, así que tranquilidad e iros todos a vuestras casas”, pedía Dialu. Pero la rabia y el desconsuelo de los más de doscientos subsaharianos, unidos por un hilo de venganza, superaban los deseos de tranquilidad.

“No es asunto de drogas”

En el aire se escucharon frases sueltas que querían incidir en la opinión pública. Su mayor deseo era insistir en que la muerte de Ousman no se debía a un asunto de drogas. “Era un trabajador del campo. Llevaba viviendo cuatro años en Roquetas y nunca había tenido problemas”, decía Rhasmir Ahman, amigo del fallecido.

Los compañeros de piso de Ousmane explicaron este lunes que durante la tarde del sábado sólo salió unos minutos de su casa para llamar a su familia en Senegal, momento en el que se topó con la reyerta en la que resultó muerto, informa Efe. En la misma vivienda en la que Ousmane residía junto a otras cinco personas, entre ellas su primo, uno de sus amigos relató que el sábado pasó toda la tarde en el inmueble, tras trabajar durante toda la mañana en un invernadero del municipio de Roquetas.

La Subdelegación del Gobierno y la Guardia Civil aseguraron este lunes que, aunque se mantienen abiertas varias hipótesis, en las últimas horas ha cobrado fuerza la de que la pelea en la que murió el senegalés estuvo motivada por un asunto “banal”. El enfrentamiento pudo iniciarse cuando un vecino arrojó un cubo de agua sobre el presunto homicida, molesto porque estaba haciendo mucho ruido. El domingo habían informado de un ajuste de cuentas por un asunto de drogas.

El presunto homicida sí estaba metido en el tráfico de droga, según algunos vecinos de la barriada. Aunque se informó al principio de que era de etnia gitana, Paco Torres, coordinador y presidente de la asociación de Gitanos de Roquetas, insistió este lunes en que no lo era. El prófugo, que le clavó un cuchillo en el estómago a Ousmane, lo que causó la muerte, seguía en paradero desconocido al cierre de esta edición. La intención de los familiares del muerto era repatriar su cuerpo a Senegal, lo que no se llevará a cabo hasta que los investigadores concluyan las pesquisas, informó Efe.

Amat da la cara

En la plaza del consistorio nadie quería moverse, y el alcalde Gabriel Amat decidió que lo mejor era que él mismo explicase la situación. Armado con grandes dosis de paciencia, Amat pidió cordura y recordó que Roquetas es un municipio que alberga hasta 107 nacionalidades y que siempre han sido bien acogidas. Insistió, además, en que la situación había sido un hecho aislado y no aceptaba que “nadie hablase de brotes de racismo”, porque no era “real”. En el mismo sentido se pronunció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ante la multitud, Amat reiteró estar dispuesto a hablar con todos, pero de manera civilizada.

Tras su intervención, flanqueada por los representantes de las asociaciones de inmigrantes de Senegal, Mauritania, Ghana, Guinea Bissau, Guinea Conakry y el SOC (Sindicato de Obreros del Campo de Almería), estos tomaron la palabra. Leyeron un manifiesto para condenar los “lamentables sucesos ocurridos en el barrio de las 200 viviendas”. Y exigieron el esclarecimiento de las responsabilidades legales del homicidio y de las posteriores actuaciones, así como la liberación de los ocho senegaleses detenidos como presuntos implicados y la constitución de una mesa de marginalidad e inmigración en Roquetas que analice las circunstancias del barrio roquetero.

Llegada de la ambulancia

Uno de los motivos del enfado era que la ambulancia había llegado tarde y que, por tanto, no había ayudado a Ousmane. La pelea ocurrió, según Efe, hacia las 21.45 del sábado. El 112 aseguró a Público que la primera llamada alertando de que había un herido se había recibido a las 23.16 ese mismo día. Y el alcalde Amat afirmó que los sanitarios llegaron pocos minutos después.

Sin embargo, el colectivo no quedó satisfecho con las actuaciones tras los altercados y aseguraron que volverán a salir a las calles por tercer día consecutivo si no sueltan a sus compatriotas detenidos tras el suceso. Un guardia civil fue operado ayer para reconstruir leel pabellón auditivo a consecuencia de una pedrada recibida cuando circulaba en un vehículo oficial.