Archivo de Público
Domingo, 7 de Septiembre de 2008

Ars electrónica premia la provocación artística y visual

El Golden Nica de música fue para el proyecto Reactable de la Universidad Pompeu Fabra

JAVIER CANDEIRA ·07/09/2008 - 22:23h

Fulgurator, del berlinés Julius Von Bismark, se hizo con un galardón

La edición de Ars Electronica de 2008 comenzó con bastante languidez. Mientras se realizan las obras en el nuevo Ars Electronica Center que se inaugurará coincidiendo con el trigésimo aniversario del festival en 2009, algunas de las actividades se han desplazado a lugares menos significativos de la ciudad de Linz, y el presupuesto del festival se ha reducido modestamente. Esto, unido a la escasez de norteamericanos (la bajada del dólar afecta a todos los sectores), hace que este año los visitantes de Ars Electronica no sepamos si nos da la sensación de ser más recoleto o más desangelado.

Esta sensación desaparece en cuanto uno empieza a absorber el torrente de proyectos en el programa oficial. Ars Electronica es como un viñedo: cada año tiene su propia cosecha. Que un año salga bueno o malo no es, en ocasiones, mérito ni culpa de sus organizadores, sino una confluencia de circunstancias externas. Lo mismo sucede con las corrientes temáticas del festival. Mientras que el simposio se dedicó a los nuevos modelos de propiedad intelectual, varias de las obras giraron en torno a la intervención en los espacios públicos mediante guerrillas mediáticas.

Ojo y objetivo

El berlinés Julius Von Bismark se ha hecho acreedor de un Golden Nica con Fulgurator, instrumento de manipulación semiótica que proyecta símbolos y palabras apenas perceptibles para el ojo humano, pero que las cámaras fotográficas capturan para sorpresa de los turistas que las manejan.

Por su parte, la obra Salat del suizo Joannes Gees da respuesta a la prohibición pública de las llamadas a la oración por Muezzines. Armado con un aparato fabricado con un reproductor digital de audio y dos bocinas de megáfono, Gees se infiltra en las catedrales de su país, donde coloca sus reproductores en el lugar más alto de los campanarios, y graba las reacciones de sus conciudadanos. Y Pollstream-Le Nuage Vert, Golden Nica en la categoría de arte híbrido, utiliza las nubes como pantallas de proyección de datos en tiempo real sobre polución, mensajes políticos o simples símbolos poéticos sobre la relación entre la ciudad y su entorno.

Performance y música

Pese al énfasis en el arte tecnológico, la electrónica no es el único interés del festival. La música tiene un importante papel en la programación. Además de las disonancias orquestales de Varèse y Elliot Carter, el concierto del domingo hizo disfrutar a los asistentes con los estudios para pianola de Conlon Nancarrow. Antes de los secuenciadores MIDI y de las grabaciones multipistas, este compositor mexicano ya escribía música para piano imposible de tocar por humanos, con acordes de más de diez notas simultáneas, que requieren de un robot mecánico para su ejecución.
La noche del sábado estuvo marcada por las performances que convocan a los estamentos más tradicionales de esta ciudad industrial. Es cierto que Yann Mausich se embalsama con azul de metileno, hasta sudar gotas de un intenso azul... durante una hora en una urna de cristal. Pero también es cierto que el espectáculo Herzfluss (Río de corazón) es un pastelazo de buenas intenciones sobre las edades del hombre, y que más que arte contemporáneo parece la ceremonia inaugural de unas olimpiadas del circuito B.

Además del premio a Fulgurator y Pollstream-Nuage Vert, se llevaron la estatuilla del Golden Nica Reactable, de la Universidad Pompeu Fabra (Música), el proyecto de lucha contra el hambre 1 Kg More (comunidades), y el cortometraje Madame Tuti-Puli en la categoría de animación.