Archivo de Público
Viernes, 5 de Septiembre de 2008

Esclavos del etanol

El trabajo precario, muy frecuente en las plantaciones de caña de azúcar de Brasil, pone en cuestión la política de biocombustibles del Gobierno de Lula

BERNARDO GUTIÉRREZ ·05/09/2008 - 22:45h

RICARDO BELIEL - Un trabajador de la caña de azúcar en el Estado de Pará, en la Amazonia brasileña, durante un descanso de su larga jornada laboral.

Cincuenta indígenas amontonados en un cubículo pestilente. Colchones sucios. Paredes llenas de moho. Retretes sin agua. Restos de comida esparcidos por el suelo, entre heces de gatos. Alimentación precaria. Escasez de agua potable. Cuando Jacqueline Carrijo, fiscal del Ministerio de Trabajo, entró el pasado mes de noviembre en las instalaciones de la Compañía Brasileira de Açúcar e Álcool, en Brasilândia (Mato Grosso do Sul), se le cayó el alma a los pies. De hecho, al final de la operación de investigación, su grupo había liberado a 1.011 cortadores de caña de azúcar que se encontraban en "situación análoga a la esclavitud". Como agravante, 831 de los trabajadores eran indígenas que tenían, en palabras de Jacqueline, peores condiciones que los blancos.

El grupo José Pessoa, responsable de la refinería, es uno de los mayores productores de etanol (alcohol elaborado con caña de azúcar) de Brasil. La reacción del actual presidente José Pessoa de Queiroz resume a la perfección el lado oscuro del etanol brasileño : "Contratamos a indígenas para generar empleo. Al final, vamos a mecanizar todo el proceso", afirmó a Brasil Reporter, el boletín informativo de la ONG Brasil Reporter, la más activa en la lucha del trabajo esclavo. Y es que, 123 años después de la abolición de la esclavitud, en Brasil todavía existen personas en situaciones laborales análogas a esta, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El número total podría ascender a 40.000. Y la responsabilidad de las plantaciones de caña de azúcar es elevada. En el último semestre, de los 2.302 trabajadores rescatados por los grupos de fiscalización del Ministerio de Trabajo, 1.559 estaban vinculados a plantaciones de caña. Un 67,7% del total.

Referencia mundial

Lo cierto es que, antes de convertir el etanol en una de las banderas de su Gobierno, Lula había dado un empujón considerable a la lucha contra el trabajo esclavo. Dotó de recursos a los maltrechos Grupos de Fiscalización Móvil, y se convirtió en la referencia mundial en la lucha contra el trabajo esclavo. Desde 1994, según la OIT , el Gobierno brasileño ha liberado a 25.000 esclavos. Sin embargo, "el problema está lejos de ser resuelto", en palabras de José Guerra, de la Secretaria Especial de Derechos Humanos.

El total de esclavos podría ascender a 40.000, muchos de ellos vinculados a la caña

A pesar de que el sector ganadero tienen una mancha de trabajo esclavo mayor, la caña de azúcar posee un negro historial que, lejos de remitir, persiste. Además, las liberaciones de esclavos en haciendas de caña son casi siempre masivas. En junio de 2005, el mundo asistió atónito a la liberación de 1.200 esclavos de la destilería Gameleira, en Confresa (Mato Grosso). El año 2008 ha sido especialmente negro para el trabajo degradante relacionado con la caña de azúcar y, por extensión, al etanol. La situación es especialmente preocupante en los estados de Mato Grosso do Sul (150 indígenas liberados en Iguatemi) y Goiania (244 personas liberadas en Porteirão, 36 en Ceres y 14 en Inhumas). "El mundo de la caña registra situaciones medievales. Muchos empresarios usan las técnicas laborales ancestrales e ingenios de la época colonial portuguesa", asegura a Público Guilherme Moreira, uno de los fiscales más veteranos del Ministerio de Trabajo.

No sólo el Brasil profundo registra violaciones a los derechos laborales más básicos. Campos, en el Estado de Río de Janeiro, es una de las áreas históricas de la caña de azúcar. "Es una región feudal, con pequeñas propiedades y pocos empleados", explica Leonardo Loppi, responsable de una operación de investigación a quien Público acompañó en Campos. Gracias a una fuerte y constante presión la situación ha mejorado mucho. "Ahora nos centramos en detalles, como que las ropas sean apropiadas o que la alimentación también lo sea", matiza Leonardo. La fábrica investigada por el grupo de Loppi (Sapucaia), de hecho, cumplía todos los requisitos. Federico Rangel, director de la cooperativa de productores de caña Coagro, justifica la situación: "Aquí no hay trabajo mecanizado como en São Paulo. Se corta a mano. Por eso hay algunos productores que mantienen a sus trabajadores en situaciones degradantes".

Lula está haciendo grandes esfuerzos para limpiar la imagen del etanol brasileño

Para Leonardo Loppi, como para la mayoría de personas que luchan contra el trabajo esclavo, la solución definitiva al problema sería la aprobación de la Propuesta de Enmienda Constitucional 438/2001 que determina la "expropiación, sin indemnización", de propiedades donde sea constatada la explotación de mano de obra esclava". La propuesta de ley está enterrada. O casi. La bancada ruralista (como se conoce a los diputados con intereses agropecuarios) se opone rotundamente. Pero la presión social está más activa que nunca. El pasado 4 de junio nació el Frente Nacional Contra el Trabajo Esclavo, que cuenta con el apoyo de entidades como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) y ocho de las mayores centrales sindicales del país.

De momento, la iniciativa que más castiga a los empresarios que utilizan mano de obra esclava es la Lista Sucia, que el Gobierno Lula publica desde 2004. Se trata de un listado con los empresarios explotadores que, además del impacto negativo en sus ventas, provoca la pérdida de préstamos públicos. "Es necesaria pero no suficiente, ya que muchos consiguen quitar su nombre", asegura Xavier Plassat, coordinador de la campaña de trabajo esclavo de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), el ala izquierdista de la iglesia católica.

Problemas de imagen

Plassat destaca la creación del Pacto Nacional para la Erradicación del Trabajo Esclavo . Gracias a él, empresas como Petrobrás, Carrefour o ABN Amro firmaron su compromiso a no comprar nada de empresas salpicadas con trabajo esclavo. "En realidad les amenazamos con pruebas que iban a manchar mucho su imagen, por eso aceptaron", afirma Plassat.

Hay colchones sucios, paredes llenas de moho, retretes sin agua, restos de comida 

Lula, por su parte está haciendo grandes esfuerzos para limpiar la imagen del etanol brasileño. La última medida fue la de prohibir la plantación de caña de azúcar en las áreas reservadas de la Amazonia. Sin embargo, se mantendrán las tres plantas que existen en los estados amazónicos de Acre, Amazonas y Pará. La nueva ley se limita a prohibir plantaciones en reservas ambientales.

La producción de caña de azúcar en la Amazonia brasileña creció de 17,6 millones de toneladas en la cosecha del año pasado a 19,3 millones de toneladas en la de este año. El Estado de Amazonas (tres veces la superficie de España) ha registrado un aumento de la superficie de caña de azúcar de un 8% en el último año.

 

Brasil, gigantesca fábrica mundial de etanol

Hectáreas cultivadas
Brasil tiene 7,8 millones de hectáreas plantadas con caña de azúcar, de un total de 63 millones de hectáreas cultivadas.

Más de 300 fábricas
Este año han entrado en operación 32 nuevas fábricas de etanol. El número total es de 367. Un estudio del BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social) asegura que Brasil necesita 100 fábricas antes de 2010 para producir 8.000 millones más de litros de etanol.

2008, año récord
La temporada 2008 va a registrar el récord de recogida, con unos 24.300 millones de litros de alcohol. En los próximos seis años, el sector recibirá inversiones cercanas a los 17.000 millones de dólares.

Programa ‘pro etanol'
En los 70, el Gobierno de Brasil creó el programa Pró-Álcool, para incentivar el uso de etanol. Grandes marcas como Fiat adaptaron sus coches para la mezcla de gasolina y etanol. Por ley, el 25% del total del combustible tiene que ser etanol.

Consumo en alza
El consumo de etanol en Brasil creció un 52,94% en el primer semestre de 2008, mientras el consumo de gasolina descendió ligeramente en el mismo periodo