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Jueves, 8 de Noviembre de 2007

Aprobada la reforma electoral en Castilla-La Mancha con plante del PP, que se ausenta de la votación

EFE ·08/11/2007 - 11:08h

EFE - En la imagen, la concentración que los portavoces del PP en los ayuntamientos de las cinco capitales de provincia de Castilla-La Mancha protagonizaron ante la sede regional de su partido, momentos antes de informar en rueda de prensa de las mociones presentadas contra de la reforma de la Ley Electoral que ha sido aprobada hoy en las Cortes regionales.

El pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha aprobó hoy la reforma de la ley electoral de la comunidad con los votos a favor del PSOE y con un nuevo plante del PP que tras el debate optó por ausentarse de la votación.

Como ya ocurrió durante la sesión de toma en consideración de la norma, los veintiún diputados populares se ausentaron del pleno en el momento de la votación, por lo que la norma se aprobó con el respaldo de los 24 parlamentarios socialistas presentes en la Cámara.

La adecuación afecta sólo al artículo 16 de la ley, que es modificado para aumentar de 47 a 49 el número de escaños en las Cortes regionales, de modo que a partir de las próximas elecciones Toledo pasa de tener once a doce diputados y Guadalajara de siete a ocho.

Cuenca se mantendrá con ocho escaños, Albacete con diez y Ciudad Real con once, con lo que será la única provincia que elegirá a un número impar de diputados y se convierte en una circunscripción clave a la hora de deshacer posibles empates.

El peso del debate recayó en los portavoces de ambos grupos, Santiago Moreno (PSOE) y Ana Guarinos (PP), pero las últimas intervenciones las aprovecharon el presidente regional, José María Barreda, y la jefa de la oposición, María Dolores de Cospedal.

Barreda recriminó al PP que haya desaprovechado la oportunidad de consensuar la ley cuando el PSOE estaba dispuesto a hacerlo y que haya cometido "el fallo de dirección" y de estrategia de optar por una vía extraparlamentaria.

El jefe del Gobierno achacó la actitud del PP a que aún no ha aceptado el resultado de las últimas elecciones y planteó que lo que nunca puede decir una norma es que, voten lo que voten los ciudadanos, el coordinador regional de IU, Cayo Lara, será diputado y María Dolores de Cospedal presidenta de la comunidad autónoma.

Explicó que los socialistas saben que las elecciones no se ganan reformando con la ley electoral, sino mereciendo el apoyo mayoritario de los hombres y mujeres, pues esa es "la grandeza del sufragio universal: un hombre un voto, una mujer un voto".

De hecho, planteó que el PP puede tener "problemas de comprensión política e intelectual del sufragio universal", el que se atribuye a los ciudadanos de forma directa y no delegado en determinadas personas por su posición social o sus estudios.

Se preguntó Barreda por qué se han dicho tantas "barbaridades" y se le han dedicado "tantos insultos y descalificaciones" sobre una adecuación que mantiene la misma técnica electoral que la ley actual, que fue aprobada por unanimidad y reflejada en el Estatuto.

Una ley, recordó, con la que el PSOE ganó las últimas elecciones con cinco escaños de diferencia, la misma distancia que se habría producido si se hubieran realizado con la reforma.

Reconoció que cuando planteó la reforma antes de las elecciones le hizo mella el argumento del PP de que las reglas del juego no se podían cambiar a dos meses de unos comicios, pero ahora, dijo, es el comienzo de la legislatura y el PP se sigue oponiendo.

Por su parte, la presidenta del PP, María Dolores de Cospedal, consideró que hoy es un día triste para la comunidad, pues se ha aprobado "la reforma electoral del Partido Socialista" y, por primera vez en la historia de la democracia, se modifica la normativa electoral sin consenso y con los únicos votos del partido que apoya al Gobierno.

Alertó Cospedal de la posibilidad de que el texto que hoy aprobó la Cámara tenga que ser modificado antes de las elecciones de 2001, pues no introduce los mecanismos de corrección automática de escaños en función de las variaciones de población, cuestión por la que el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad ha puesto en duda la constitucionalidad de la ley.

Insistió en que su partido quiere reformar la ley electoral, pero no ser "cómplice" de la "traición" a los ciudadanos que, a su juicio, ha perpetrado Barreda, que "hoy ha empezado a incumplir el Estatuto de Autonomía" al no respetar la mayoría de dos tercios que en él se establece para las reformas de la ley electoral.

Reiteró que la reforma de la ley no se apoya en ningún criterio técnico y no respeta los principios de igualdad, proporcionalidad y representatividad, además de provocar un posible enfrentamiento entre provincias al dar valor diferente al voto en función de dónde se resida.

Por ello, su partido ha propuesto la creación de una comisión en la que participen partidos sin representación parlamentaria y de representantes de la sociedad civil para crear una ley "justa y consensuada, de todos y para todos".

Al término del debate explicó a los medios que su grupo no votó la propuesta para no participar del "tremendo engaño y burla" del PSOE a los castellanomanchegos.

Advirtió de que la ley es perfectamente recurrible ante el Tribunal Constitucional y, preguntada por el futuro del Estatuto, apuntó que es el PSOE el que ya ha roto la parte del acuerdo relativa al sistema electoral y queda por saber si hará lo mismo con las inversiones y con la política hidráulica.

Previamente, el portavoz socialista, Santiago Moreno, había lamentado la "actitud montaraz" del PP, que, en su opinión, responde a que la dirección nacional del partido ("la calle Génova") les ha convencido de que esa estrategia les va a dar mejores resultados que la del consenso.

Confió en que la votación de hoy "sea el último episodio de una estrategia equivocada, de confrontación, que rompe con la tradición de acuerdo y de pacto" de Castilla-La Mancha.

Por contra, Ana Guarinos sostuvo que es Barreda el que tras las elecciones se ha quitado "la careta de hombre moderado y de consenso" y se ha comportado como un político "irresponsable y frívolo, que prefiere la imposición al acuerdo".