Archivo de Público
Viernes, 5 de Septiembre de 2008

Paul Auster, a prueba

Sometemos al juicio de dos libreros 'Un hombre en la oscuridad' (Anagrama), su nueva novela, en la que ahonda, en la que ahonda en su fluida capacidad imaginativa

CARLOS PARDO ·05/09/2008 - 10:44h

Un insomne en la noche de "la gran desolación americana" se entretiene imaginando una historia: un joven soldado despierta dentro de un hoyo desde el que escucha el rumor de una guerra. No recuerda quién es ni sabe qué hace allí. Por la mañana lo rescatan, pero le confunden más: una nueva guerra de secesión ha separado EEUU en dos naciones, los confederados del Sur y el Norte demócrata. Su vida anterior -es decir, los progresivos recuerdos de su mujer, su trabajo de payaso, el 11-S, la Guerra de Irak- ya no existe y su misión es asesinar al escritor que ha imaginado esta nueva farsa, esta guerra que tantos muertos
está causando...

Quien piense que Auster repite la fórmula de su éxito, el inteligente juego de espejos que enfrenta la realidad a la ficción, estará en lo cierto. Auster se repite. Pero quien no vea en ello un peligro para un escritor de su vigor, disfrutará de esta novelita de 200 páginas, uno de los mejores capítulos de la gran novela austeriana. Precisión, sabios desvíos de las dos tramas principales -el joven soldado y su misión, y el narrador insomne que vive con su hija y su nieta-,personajes secundarios excelentemente creados y un desenlace imprevisto, que convierte Un hombre en la oscuridad en un ambicioso tratado de la ficción.

Sin aventurarnos a desvelar la trama, diremos que el tradicional personaje que se rebela contra el autor -ya saben, Pirandello- tiene los días contados. ¿El resultado? Cada personaje (incluido el narrador) reclama su derecho a existir y cada ficción, su derecho a hacer realidades, a reinventarse sin un propósito definido. Esta libertad de divagar devuelve a la novela a sus orígenes: Cervantes, Diderot, Sterne. Cualquier detalle es válido si la frase promete: unas cortinas, el dinero que cuestan unos huevos revueltos, una tesis sobre la hija de un ilustre escritor...

Otro ejemplo: el narrador y su nieta entretienen los días viendo películas. ¿Anestesiando el dolor? Qué va, lo suyo es fenomenología del cine clásico. En dos páginas, Auster sintetiza un ensayo acerca de la importancia de los objetos en el cine de Renoir, de Sica y Satyajit Ray, denso y claro. Auster es un maestro del detalle relevante. Cada excurso insinúa una nueva novela que, quién sabe, quizá él mismo escriba.

En Contra. Joan Flores

Las últimas tres cosas que he leído de Paul Auster no me han gustado. Viajes al Scriptorium, nada de nada. Además, cometí el error de ir a ver la película La vida interior de Martin Frost... y ahora, con Un hombre en la oscuridad, creo que Paul Auster se ha muerto como escritor. Y eso que tuvo un inicio genial: Trilogía de Nueva York es una de las mejores novelas de su época. Luego, con Leviatán y La música del azar (ambas buenas). Brooklyn Follies parecía que intentaba recuperar su universo narrativo alrededor del azar. Pero, a partir de aquí, ha perdido los papeles. Pienso que ahora intenta escribir de otra manera y en mi opinión no le sale bien. No sé qué le pasa.

El hombre en la oscuridad es una novela irrelevante, no me ha interesado: no la encuentro verosímil. Por ejemplo, ahora estoy leyendo La pistola de rayos, de Philip K. Dick, todo ficción, pero te lo crees. He entrado en el juego narrativo y la mentira resulta coherente. En cambio, en el último libro de Paul Auster, es como si un romano llevara reloj. Que un señor tenga insomnio es un tour de forcé para el autor. Mezcla cosas sin sentido. Me parece un libro prescindible.

A Favor. Felip Ortega

Me lo pasaron en verano, y lo leí en un día y medio. Ya lo he leído en catalán y en castellano, y me parece que es el Paul Auster bueno, el de El palacio de la luna y Brooklyn Follies, el Auster de más público.

Este tiene ciertas connotaciones con el último tipo de literatura que se está haciendo, del que habla del fin del mundo y de los límites de la civilización actual. Su escritura no cansa, te mantiene en vilo y el juego de la historia dentro de la historia me ha enganchado. Además, nunca deja de ser bastante real. Me interesa como escritor y lo que pretende con la literatura, crear distintas realidades para hacer ver la auténtica realidad y disfrutar. Con Auster, no sufres, te diviertes. Vuelve el Auster de siempre, divertido, con cosas innovadoras. Es el de siempre, el que baraja la idea de que el azar te cambia la vida. Leí que en unos campamentos Auster se tropezó y cedió su posición a otro compañero. A este lo mató un rayo.

Sus libros que menos me han gustado son Trilogía de Nueva York, Viajes por el Scriptorium y Tombuctú. Como librero, cuando alguien me dice que quiere empezar a leer a Auster, le recomiendo La invención o El Palacio de la luna.