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Jueves, 4 de Septiembre de 2008

El BCE aumenta su pesimismo sobre la economía europea

virginia zafra ·04/09/2008 - 22:21h

 (BCE) no dejó ayer ningún resquicio para el optimismo. No va a bajar los tipos de interés en los próximos meses. Y no porque la situación económica vaya a mejorar, porque de hecho va a empeorar, sino porque siguen existiendo   muchos riesgos de nuevas subidas de precios en la energía y en los alimentos.


Tras anunciar que el precio oficial del dinero se mantiene en el 4,25%, el presidente del organismo, Jean-Claude Trichet, insistió en que su principal objetivo es intentar controlar la inflación a medio y largo plazo y que, por eso, no puede bajar los tipos, aunque el debilitamiento económico lo esté pidiendo a gritos.


Y no sólo no los va a recortar sino que todavía no ha desaparecido por completo la posibilidad –poco probable– de que los aumente, dado que podrían estar apareciendo los primeros efectos de segunda ronda. Eso supone que las subidas de los alimentos y de las materías primas se estarían trasladando a los salarios y, por tanto, convirtiéndose en permanentes, lo que multiplica las tensiones inflacionistas. Trichet advirtió de que, para evitar esa perniciosa espiral, es necesario que desaparezcan todas las cláusulas de revisión salarial –muy habituales en España– y que dejen de negociarse los incrementos de los sueldos tomando a la inflación como referencia.

  Los “fuertes temores” del BCE a que aumenten las presiones sobre los precios quedaron plasmadas en sus previsiones para este año y el próximo. El organismo calcula que el IPC se situará este año entre el 3,4% y el 3,6% (hasta ahora tenía esperanzas en que quedara en el 3,2%) y el siguiente, entre el 2,3% y el 2,9%. Estas últimas cifras se acercarían más al objetivo del 2% que tiene el BCE y permitirían una bajada de tipos a partir del segundo trimestre del año para incentivar el crecimiento económico, según los analistas consultados por Bloomberg.


Falta va a hacer porque el supervisor estima que el PIB de la zona del euro crecerá en 2008 entre el 1,1% y el 1,7% (cuatro décimas menos de lo que esperaba en junio) y en 2009, entre el 0,6% y el 1,8%. Trichet atribuyó su mayor pesimismo no sólo al perjuicio que una subida de precios causaría al consumo y a la inversión, sino también a la gran incertidumbre existente sobre la actividad económica, al temor de que los problemas del sector financiero castiguen aún más a la economía real y al posible crecimiento de los desequilibrios globales y de las presiones proteccionistas.

La banca tendrá más difícil lograr financiación

 El BCE confirmó ayer los avisos que lleva realizando hace meses. Se había dado cuenta de que algunas entidades se estaban aprovechando de las facilidades que ofrece para entregar financiación y, por eso, ha endurecido las condiciones para conceder  liquidez. Ahora, cuando una entidad le presenta garantías (colaterales) por importe de 100.000 millones de euros, el BCE inmediatamente le entrega 98.000 millones en dinero contante y sonante para su operativa diaria. A partir del 1 de febrero próximo, sólo le prestará 88.000 millones. Eso reducirá las posibilidades de financiación en el BCE, uno de los pocos caminos de conseguir fondos que quedan con  los mercados internacionales de emisiones cerrados. Sin embargo, en el sector financiero español no están preocupados porque aseguran que, pese al recorte, tienen títulos suficientes para conseguir en el BCE todo el dinero que necesitan.

Se mantienen los tipos en Reino Unido


El Banco de Inglaterra mantuvo ayer los tipos de interés en el 5%, pese a la amenaza de recesión. Al igual que el BCE, el supervisor británico prefirió apostar por la estabilidad de precios antes que pujar por incentivar el dinamismo económico. Los problemas de esa economía, con una inflación del 4,4%, se reflejan especialmente en la evolución del mercado inmobiliario, en el que ayer se conoció un nuevo dato preocupante: el precio de la vivienda ha caído un 12,7% en el último año, la mayor cifra conocida desde que a principios de los 80 empezaron a realizarse estadísticas.

El euro baja al mínimo anual frente al dólar

Las negativas perspectivas dibujadas por el Banco Central Europeo supusieron un duro golpe para la moneda única. La constatación de que la economía de la región atraviesa por un periodo de debilidad llevó al euro a anotarse su sexta caída consecutiva (acumula el mayor descenso desde octubre de 2006) y a marcar su mínimo anual en 1,4326 dólares. Desde el récord fijado en 1,5992 dólares el pasado abril, ha perdido ya el 10,4% de su valor.

Ahonda así en la tendencia bajista iniciada a mediados de julio, que se justifica, principalmente, por la estrategia de los inversores de deshacer paulatinamente las posiciones que tenían en futuros sobre el petróleo para entrar en el dólar, que había sufrido un castigo excesivo.
Precisamente por ello, el crudo se anotó ayer su sexta caída consecutiva y situó su precio (el Brent, de referencia en Europa) en 106,3 dólares, diez dólares por debajo de hace una semana.