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Martes, 2 de Septiembre de 2008

La competición mira a Rusia y se salva del aburrimiento

German Jr. presenta en La Mostra de Venecia Paper soldier, donde retrata la división de la URSS en los años sesenta.

FRAN GAYO / S. B ·02/09/2008 - 21:03h

AFP - Alexsei German Jr., en el centro, junto a los actores que protagonizan 'Paper Soldier'.

Paper soldier, tercer largometraje de Alexey German Jr,
cerró ayer el día en una sesión de prensa muy transitada en pasillos y puertas. Fueron necesarios 55 minutos para que las estampidas de huidizos se detuviesen y los más aplicados probasen a entender qué demonios estaba sucediendo en la pantalla. El filme es exigente de modo extremo con el espectador, jugando a crear en la primera mitad de su metraje un clima de desorientación y caos poco complaciente con la URSS de los años sesenta, en pleno pos-stalinismo.

"Con mis películas, busco contar cómo ha cambiado Rusia en los últimos 60 años", aclaró ayer el director, de 32 años, en rueda de prensa. La película funciona como una especie de Elegidos para la gloria pesadillesca, en la que un grupo de jóvenes se prepara en el desierto de Kazajistán para el lanzamiento de la primera astronave soviética al espacio. La cuestión de fondo reside, no obstante, en las dudas y remordimientos del doctor Pokrovski, médico a cargo del grupo de astronautas incapaz de asumir las implicaciones morales del proyecto.

Dudas y bochorno

Paper soldier es terriblemente arisca en la ausencia de una lógica narrativa clara. Los actores recitan sus parlamentos en un tono de salmodia y, más que diálogos, parecen monólogos superpuestos entre personajes aislados. Aun así, es imposible no rendirse al enorme trabajo visual de German, que consigue una de las películas más hermosas (y vanidosas) que hemos visto en años.

Las otras dos películas presentadas ayer en competición generaron graves dudas. En el caso de la francesa Nuit de Chien, de Werner Schroeter, la incógnita es ya una vieja conocida en esta débil Mostra: qué hace una película como esta en un lugar como este. La adaptación de Para esta noche, de Juan Carlos Onetti, resulta bochornosa. La tercera cinta de la jornada, Teza, del etíope Haile Gerima, es más estimable por su interés antropológico, aunque sería más acorde para una sección paralela.

Lejos de las secciones oficiales, el director argentino Daniel Burman, que presentará en San Sebastián El nido vacío, recibió el Premio Robert Bresson que otorga el Vaticano a los cineastas que "buscan el significado espiritual de nuestra vida", y lo agradeció a través de un cuento ambientado en la Rusia zarista.