Martes, 26 de Agosto de 2008

"Si no hubiera tensiones en el partido, esto sería aburrido"

Raúl Martínez, candidato demócrata en Florida. Cree que Obama debería aprovecharse de la popularidad de Hillary Clinton

ISABEL PIQUER ·26/08/2008 - 19:52h

Martínez reconoce que aún quedan heridas por cerrar en su partido.

Raúl Martínez es uno de los 800 superdelegados que asiste a la convención demócrata en Denver. Ex alcalde de Hialeah, uno de los barrios más emblemáticos de Miami, este demócrata ha decidido atacar el bastión republicano cubano, presentándose contra una de sus figuras más importantes, Lincoln Díaz-Balart, que lleva 15 años de congresista. El lunes pasado, asistió a la reunión del caucus hispano, una de las tantas que se celebran en Denver al margen del programa oficial.

Parece que las relaciones entre los Clinton y Obama siguen un poco tensas. Los simpatizantes irreductibles están estropeando la imagen de unidad.

Yo apoyé a Hillary Clinton y lo puedo entender. Ésta ha sido una campaña muy reñida y todavía quedan heridas abiertas, pero es hora de superarlas. Siempre dije que la persona más importante de esta contienda iba a ser el que quedara segundo porque le iba a tocar unificar el partido. Más del 60% de los latinos ha votado por Hillary, por eso ha venido a nuestra reunión, para animarnos a votar por Barack Obama. Cuando hoy libere a sus delegados será un mensaje para aquellos que todavía se resisten: muchas mujeres y los hispanos.

¿Por qué Clinton ha esperado hasta el último momento para liberar a sus delegados?

Es normal. En el Partido Demócrata, el candidato que gana se hace cargo de toda la maquinaria. Es lo que ha hecho Obama. Esto no es el Partido Republicano donde lo que cuenta es el aparato. Con los demócratas cuenta el candidato. Mantener a los delegados es una forma de asegurarse que se respetarán los deseos de todas las personas que han votado por ti.

Pero eso también indica una cierta desconfianza.

No es falta de confianza, es política. Es una garantía de mantener tu influencia. Además, éste es el último momento que tienen los más fieles para demostrar su fidelidad. Esta gente estuvo luchando durante meses por Hillary. Es parte del proceso. Si no hubiera tensiones sería aburrido, seríamos como los republicanos. Florida es uno de los estados donde se van a jugar las elecciones.

¿Cómo pintan las cosas para los demócratas?

Llevo en política activa desde 1972 y nunca he visto tal nivel de movilización. Los voluntarios llevan meses llamando de puerta en puerta para registrar a votantes. Registramos incluso a los que se acaban de nacionalizar. De momento tenemos una ventaja de cuatro a uno frente a los republicanos. Clinton es muy popular en Florida. Ella puede marcar la diferencia. Si yo fuera Obama, la mandaría ahí a hacer campaña.

Este esfuerzo es parte de la idea de llevar la campaña a los 50 estados, en vez de limitarse a los tradicionalmente demócratas.

Los demócratas siempre han cometido el error de limitarse. Hay que ir a sitios nuevos. Colorado era un Estado republicano, ahora está en la balanza. Algo está cambiando. Pero para eso hay que trabajarse el terreno.

¿Cuál es el mayor riesgo de aquí a noviembre?

El riesgo es que el Partido Republicano nos ponga una etiqueta. Nos defina de manera errónea. Hay que esperar a los debates. Ahí se verá la gran diferencia entre Barack Obama y John McCain. Sé que vamos a ganar. Mucha gente se está inscribiendo para votar y no lo hacen para votar por lo mismo.

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