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Miércoles, 7 de Noviembre de 2007

"En un año podría haber chips para localizar niños desaparecidos"

El catedrático de Cibernética de la Universidad de Reading (Reino Unido) Kevin Warwick, que se autoproclama el primer ciborg de la historia porque se ha implantado chips en dos ocasiones. Ahora, quiere instalarse otro en el cerebro

ANTONIO GONZÁLEZ ·07/11/2007 - 17:38h

Antonio González - Kevin Warvick

Kevin Warwick (Coventry, Reino Unido, 1954) es una figura controvertida en el mundo de la ciencia. En 1998 empezó a experimentar con su propio cuerpo al implantarse un chip en su antebrazo izquierdo, lo que le permitía encender y apagar luces o abrir puertas sin mover un dedo, o estar localizable de forma permanente.

En 2002 se sometió a otro implante y consiguió convencer a su mujer, Irena, para que hiciera lo mismo, con el fin de investigar la conexión entre sus sistemas nerviosos y con un ordenador. Desde que realizó el primer implante, se considera el primer ciborg de la historia, y defiende la integración de la tecnología en el cuerpo como el futuro para todos los seres humanos, aunque sus críticos le llaman Capitán Ciborg y critican la escasa solidez científica de sus experimentos.

Warwick estuvo la semana pasada en Cáceres, donde participó en un congreso internacional sobre medicina robótica organizado por el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón. Allí reiteró su voluntad de implantarse un chip en el cerebro.

¿Sigue considerándose un ciborg?

Ahora soy un tío normal, ya que en este momento no llevo ningún implante, pero ojalá pueda volver a serlo.

¿Es posible ser un ciborg sin sufrir efectos secundarios?

Sí, por supuesto. Cuando se piensa en efectos secundarios hay una connotación negativa, pero también pueden ser positivos. Cuando se añaden nuevas señales al cerebro humano, éste se puede adaptar de forma muy positiva. Yo fui un privilegiado por no perder ningún sentido de los que disponía, pero mi cerebro podría haber dicho, "bueno, voy a tener un sentido ultrasónico pero voy a perder el sentido del olfato". Eso podría ser un efecto secundario. El cerebro es el que decide; se gana algo, pero puede perderse otra cosa.

Usted se ha implantado chips en dos ocasiones, ¿sigue pensando en implantarse uno en el cerebro?

Sí. Estamos investigando el mejor lugar donde se pueda implantar. El problema con el cerebro es que existen células que están diseñadas para enviar señales fuera y otras para la contrario, pero no para las dos cosas al mismo tiempo, que es lo que queremos conseguir.

¿Qué pretende con esa implantación?

Desde el punto de vista médico, utilizar neuroseñales para controlar la tecnología, y conducir un coche sólo pensando en ello, por ejemplo. Utilizar la tecnología simplemente usando la mente, lo que sería estupendo para las personas con discapacidades. Por otro lado, pretendo probar la comunicación intercerebral porque puede abrir un futuro lleno de posibilidades. Estamos muy limitados comunicándonos de la forma en que lo hacemos. Es penoso, comparado con la comunicación tecnológica.

¿Está estudiando con animales esa posibilidad?

No. El único animal que podría ser útil para eso sería el chimpancé, porque los cerebros de las ratas son demasiados diferentes a los de los humanos. Hay mucha investigación que tiene lugar con roedores, pero creo que no es demasiado relevante.

¿Cuándo se implantará el chip en el cerebro?

Quiero hacerlo cuando cumpla más o menos los 60 años, y ahora tengo 53. No quiero ser demasiado viejo para aprender, ni ser demasiado joven, por si sale mal. Tenemos mucho que aprender y tenemos que seguir investigando.

¿No tiene miedo de que algún día algún miembro de su cuerpo se mueva al margen de su voluntad?

¿Se refiere a un implante? (se ríe). En realidad eso es algo muy fácil y es gracioso. Se puede meter un electrodo en el dedo pulgar, y si alguien presiona un botón, se movería.

¿Sería bueno que los niños llevaran chips implantados para evitar desapariciones como la de Madeleine McCann?

¿Por qué no? Creo que es bueno que exista la posibilidad. Hay muchos padres preocupados, sobre todo tras el caso de Madeleine. No se sabe qué ha pasado. Si hubiese tenido un implante para rastrearla, tendríamos mucha más información. Cuando un niño desaparece, la posibilidad de encontrarlo se desvanece enseguida. No obstante, antes hay cuestiones éticas que deberían resolverse.

¿Recibe llamadas de padres interesados en implantar chips a sus hijos?

Cuando Madeleine desapareció, estuve recibiendo unos cien correos electrónicos al día. Algunos padres querían tecnología y otros información. No podía responderlos a todos.

Pero hoy por hoy se podría hacer...

Ahora estamos estudiando las posibilidades comerciales. Depende de lo que se quiera hacer. Si se quiere un artilugio para buscar a un niño dondequiera que sea, técnicamente es posible, pero no hay ningún producto comercial que lo haga. Supongo que en un año podría haberlo. Es una cuestión del tamaño del chip.

La tecnología nos hace la vida más sencilla... ¿Tenemos problemas para relacionarnos con ella?

No sé si la tecnología nos hace la vida más sencilla; nos da nuevas capacidades y cambia nuestras vidas. La dificultad está en la imaginación de la gente, no en la tecnología. Muchos científicos, incluso, están muy limitados en su visión del mundo.

¿Cree que los implantes serían de utilidad en el deporte de élite, por ejemplo en deportistas que trabajan con máquinas, como ocurre con la Fórmula 1?

Sí, sin duda, aunque luego se plantearía la legalidad, si se están infringiendo las reglas. De todas formas, todavía no me han llamado de ningún equipo.

¿Seremos todos ciborgs en el futuro?

No todo el mundo, porque habrá gente que querrá seguir siendo humana, pero a mí me gustaría ser ciborg y a mucha gente también. Es una oportunidad para tener habilidades que no todo el mundo tiene.

¿Es humano tener miedo a los ciborgs?

Sí, lo es, y los humanos deberían tener mucho miedo, porque un ciborg tiene la habilidad de sentir de nuevas formas, de comprender el mundo en muchas dimensiones y de comunicarse con el pensamiento. La pregunta es si habrá necesidad de humanos en el futuro.