Lunes, 25 de Agosto de 2008

Señor Coconut, el alemán errante

El músico adapta grandes éxitos de pop a los cálidos ritmos de chachachá o el mambo de la década de 1950

SARA BRITO ·25/08/2008 - 09:05h

El Señor Coconut ha dado la vuelta al mundo para encontrar su estilo musical.

Kiss en clave chachachá; Trans Europe Express a modo de cumbia; Smooth Operator vestido de mambo... Son sólo parte de los experimentos de un músico alemán que cuando se pone tropical se hace llamar Señor Coconut. Lleva 10 años -y cuatro discos- readaptando hits de la música pop a los sugerentes ritmos latinos del mambo, el chachachá, el merengue o el guaguancó de la década de 1950.

Este verano la ha emprendido con Daft Punk y The Eurythmics, entre otros, en un disco que ha llamado Around the World (Alrededor del mundo), lo que dice mucho del espíritu de este creador errante que decidió un buen día instalarse en Santiago de Chile.

"No es que lo hiciera intencionadamente", dice en conversación telefónica desde Frankfurt, "pero al terminar el disco me di cuenta de lo relacionado que está con mi falta de raíces, con mi forma de vivir errante, que viene de mis padres". En su carné de identidad se lee Uwe Schmidt, aunque adopta tantos seudónimos como proyectos emprende (Atom Heart, Lassigue Bendthaus, Lisa Carbon...).

El historial de su seudónimo más popular, Señor Coconut, incluye discos frívolos, donde mezcla peras con limones y revisa el catálogo de hits fiesteros (Fiesta songs, o el presente), junto a álbumes más conceptuales, como Baile alemán (2000), donde caldeó los fríos beats de sus compatriotas Kraftwerk, o Yellow Fever (2006), para el que se fue hasta Japón para involucrar a Ruichi Sakamoto, Haruomi Hosono y Yukihiro Takahashi, en un proyecto que hizo sonar la música de la Yellow Magic Orches tra como un cruce entre Machín y Pérez Prado.

Su último álbum, 'Around the world', incluye versiones de The Eurythmics 

Sobre Pérez Prado, el músico cubano que desde México revolucionó el mambo en la década de 1950, confiesa: "Es mi guía musical y espiritual. El único artista del que tengo todos sus discos. Él también fue un desarraigado y un heterodoxo".

En 'Around the World' incluye por primera vez una versión muy velada de su mítico Qué rico el mambo. No obstante, la inspiración le viene a Schmidt de cualquier parte. Del hilo musical de supermercados o ascensores, emisoras, casas de amigos, trasnochados casetes... De todos ellos, y del más puro tropiezo saca los temas que luego mete en la mezcladora: "Tengo una lista enorme de canciones, cuando una insiste durante años en mi cabeza, la meto en un disco".

Y ¿por qué se empeña en la música tropical? "Le echo la culpa a dos casetes, unode Antonio Machín que escuché a principios de los noventa en Costa Rica y otra en Santiago de Chile que era una colección de viejas cumbias que me marcó para hacer lo que hago ahora. Me enamoré de la textura de la música latinoamericana de los años cincuenta y sesenta", explica.

"Es mi guía musical y espiritual", dice sobre el músico cubano Pérez Prado 

Hay quien llama a la música de Coconut Laptop mambo, pero en realidad, la grabación no sólo se reduce a la mera producción en un ordenador portátil. Schmidt primero graba los temas con una big band y luego produce en su ordenador mezclas sin rubores. El resultado, no siempre acertado, es un pedazo de un fenómeno que, como dice Schmidt, anda recorriendo el continente americano. La cumbia, sobre todo, es ese escalofrío que anda agitando a Latinoamérica de punta a punta.

"Mucha gente está renovando los sonidos tropicales desde un punto más underground que comercial", explica Schmidt. Desde el Cono Sur (Dick, El Demasiado, Coconut...) a México (Sonido Changorama) pasando por Colombia (Mario Galeano), la electrónica está trayendo de vuelta una música que había quedado relegada al rincón de la nostalgia.