Miércoles, 20 de Agosto de 2008

El Gobierno polaco completa el desafío a Rusia

Polonia firma el acuerdo para desplegar misiles de EEUU

AGENCIAS ·20/08/2008 - 19:30h

El presidente polaco Lech Kaczynski le regaló un sable a Rice.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, firmaron ayer el acuerdo que permitirá a EEUU desplegar en territorio polaco diez misiles balísticos defensivos, que forman parte de su escudo antimisiles en Europa.

Un nuevo paso en el afianzamiento de la influencia de Estados Unidos en Europa del Este que, desde su anuncio, ha despertado las iras de Moscú. Las lanzaderas de estos misiles se ubicarán en el norte de país, en Redzikowo, cerca del mar Báltico, a tan sólo 300 kilómetros de la base rusa de Kaliningrado, desde la que apuntaban los misiles soviéticos a Occidente en la guerra fría.

Los misiles defensivos funcionarán plenamente a partir de 2012 y estarán unidos a un potente radar que se situará en la República Checa, otro de los antiguos satélites soviéticos. En los últimos años, al igual que Polonia, Praga ha ido acercándose progresivamente a la Casa Blanca, para disgusto de Moscú, que se resiste férreamente a perder su influencia en lo que considera su patio trasero geoestratégico.

En el caso de Polonia, esta cercanía con Estados Unidos molesta especialmente. No en vano, este país fue el principal protegido de Moscú durante la época soviética.

"Éste es un acuerdo que establecerá unos misiles defensivos aquí en Polonia y nos ayudará a controlar los misiles de largo alcance procedentes de Corea del Norte o Irán", explicó la jefa de la diplomacia norteamericana en Varsovia.

Calmar a Moscú

Rice, que sostuvo que el escudo "no apunta a nadie", trataba así de apaciguar los soliviantados ánimos rusos. La semana pasada, en plena guerra con Georgia, cuando se anunció el acuerdo, el presidente ruso, Dimitri Medvédev, sostuvo que Rusia es el auténtico objetivo de este dispositivo, y no los países del llamado eje del mal.

El jefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, el general Alexander Nogovitsin, llegó incluso a amenazar a Varsovia: "Polonia se convierte en un blanco, en el objetivo de un ataque de respuesta, y tales blancos son los primeros que deben ser exterminados", dijo.

A pesar de estas amenazas, el Ejecutivo polaco insiste en que el acuerdo suscrito refuerza la seguridad del país. "Este compromiso garantiza la seguridad de Polonia, ya que obliga a EEUU a defender a los polacos", reiteró ayer el primer ministro Tusk.

Las amenazas rusas se materializarán inicialmente en un rearme de su Ejército en Kaliningrado, donde, según la prensa polaca, podría llegar a instalar armas nucleares en los próximos meses.

La cercanía de Kaliningrado es una de las causas por las que Varsovia exigía una importante ayuda militar estadounidense a cambio de convertirse en sede del escudo, unas exigencias que alargaron las negociaciones durante 18 meses.

La Administración de Bush cedió a las pretensiones polacas y aceptó instalar en Polonia una batería de misiles de medio alcance tipo Patriot, que estará operada por militares del Ejército estadounidense.

Gori es una "ciudad fantasma"

Elmar Brok y Othmar Karas son dos eurodiputados del Partido Popular Europeo, que ayer regresaron de una visita a Georgia, en la que pudieron comprobar cómo la localidad de Gori, a 70 kilómetros al noroeste de Tiflis, "parece una ciudad fantasma".

En una rueda de prensa, los parlamentarios explicaron que apenas quedan algo más de 10.000 personas en la ciudad, de las alrededor de 45.000 que vivían antes del estallido del conflicto entre Georgia y Rusia.

Algunos habitantes, según relataron, están comenzando a volver a sus hogares en los últimos días, pero la ciudad sufre aún falta de abastecimiento de alimentos y medicinas.

En el momento de su visita a la estratégica localidad, situada cerca de la frontera administrativa de Osetia del Sur, Brok no vio tropas rusas. Sin embargo, durante su viaje desde Tiflis hasta Gori,el martes, él y su colega tuvieron que superar varios controles de carretera del Ejército ruso.