Miércoles, 20 de Agosto de 2008

El uso de calculadora por niños no impide su buen desarrollo en Matemáticas

Siempre y cuando hayan adquirido las habilidades básicas, servirse de la tecnología incluso puede resultar beneficioso

AGENCIAS ·20/08/2008 - 12:01h

El uso de la calculadora no perjudica el conocimiento de las matemáticas.

Uno de los principales dilemas de los profesores de Matemáticas siempre ha girado en torno a la conveniencia o no de dejar a sus alumnos utilizar la calculadora. La discusión ha trascendido de las aulas y un grupo de psicólogos de la Universidad de Vanderbilt parece haber hallado la fórmula correcta para cuándo y cómo introducir las tecnologías a las operaciones numéricas. Primero, el niño debe aprender la matemática básica y, una vez tenga eso claro, servirse de la calculadora no tiene por qué ser perjudicial incluso en la escuela elemental.

El profesor de psicología Bethany Rittle-Johnson declaró que el proyecto del que es coautor "sugiere que es importante que los niños aprendan cómo calcular las respuestas por sí mismos, pero después de la fase inicial usar la calculadora es bueno incluso para las multiplicaciones básicas". Por tanto, el trabajo del equipo de la Universidad estadounidense, que aparece en la prestigiosa revista 'Journal of Experimental Child Psychology', concluye que el uso de este sistema "ayuda a los niños que ya tienen una fuerte base en las habilidades básicas".

"Para los estudiantes que no conocían demasiadas multiplicaciones, generar los resultados por ellos mismos, sin calculadora, fue importante y ayudó en su desarrolló", señaló uno de los autores. Para el resto, los que ya disponían de los conocimientos básicos afianzados, "usar calculadora para practicar ni les ayudaba ni les beneficiaba" en los exámenes realizados por este equipo.

Puede perjudicar

De hecho, si el alumno carece de conocimientos y a la hora de resolver un problema opta primero por darle a las teclas que al lápiz la operación se le pone cuesta arriba. Sin embargo, el resto podía usarla sin problemas en cualquier momento sin que su utilización tuviese ningún impacto en su éxito a la hora de hallar el resultado correcto.

Al menos, Rittle-Johnson subrayó que todos los niños "se divirtiron" en el experimento, ya que algunos ni siquiera habían probado en su vida a realizar operaciones matemáticas con la calculadora.

Ahora, gracias a este estudio, los profesores cuentan con una base a la que agarrarse para justificar las 'trampas' en las matemáicas tradicionales y, como señaló el autor, "incluso en la escuela primaria".