Lunes, 18 de Agosto de 2008

El CSN y la venda en los ojos

CARLOS BRAVO* ·18/08/2008 - 21:02h

El dueño de la central nuclear de Ascó-1 (ANAV: Asociación Nuclear Ascó Vandellós) finalmente se irá de rositas. Dejar escapar conscientemente partículas de cobalto altamente radiactivas al medio ambiente (previa manipulación de los monitores de alerta de la radiación y la violación de numerosas normas y procedimientos), poniendo así en riesgo la salud de miles de personas y, además, ocultar deliberadamente durante meses esta situación al propio Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), se quedará en una ridícula multa de, como mucho, 22,5 millones de euros.

Esta cantidad equivale a lo que obtiene por la venta de electricidad de Ascó en poco más de dos semanas. Gracias a la benevolencia del Consejo de Seguridad Nuclear.

Se trata de una actuación poco ejemplarizante por parte del CSN, que no ha aprendido ninguna lección del accidente de Vandellós-2, en 2005. Entonces, el CSN tuvo que reconocer, en una investigación parlamentaria, que ANAV mantuvo esa central funcionando en condiciones de “seguridad degradada” y que priorizó sus intereses económicos a la seguridad. Ahora, en Ascó-1, ANAV ha vuelto a hacer lo mismo, y el CSN se ha puesto otra vez la venda en los ojos y ha optado, desde el primer momento, por minimizar la relevancia del accidente, en beneficio de los propietarios de la central.

De este escape se ha derivado un peligro grave para la salud de las personas. Más del 86% de partículas calientes recogidas (sólo cerca de mil, a fecha 11 de junio) producían una radiactividad suficiente como para superar los límites legales aplicables a los ciudadanos en caso de contaminación interna.

* Coordinador de la campaña nuclear de Greenpeace