Sábado, 16 de Agosto de 2008

"El silencio de la familia contribuyó al olvido"

OLIVIA CARBALLAR ·16/08/2008 - 19:55h

 ¿Cómo definiría a Javier Verdejo?

Era un joven que participaba de todos los movimientos juveniles y revolucionarios como muchos de su edad. Peleaba por los andaluces. Lo conocí unos cuantos días antes de su muerte. Vino a Ideal de Granada, donde yo trabajaba, a entregarme un comunicado con sus reivindicaciones. Era una persona muy concienciada con la izquierda y con Andalucía, muy dinámico, como el partido en el que militaba, la rama juvenil del Partido de los Trabajadores. Lo que le ocurrió a él fue incalificable.

¿Por qué se ha olvidado su figura?

El silencio de la familia, que guardó su luto y no denunció, y la actuación del entonces gobernador civil [el que luego fuera magistrado del Constitucional Roberto García-Calvo] contribuyeron a su olvido. Si se hubiera llevado a cabo una investigación, que no la hubo al no haber denuncia, el caso habría terminado de manera distinta. Pero lo taparon. Lo que no pudieron tapar fue el torrente de manifestaciones posteriores. La historia de Verdejo se afianzó un poco más con José Manuel García Caparrós, el joven muerto en la manifestación celebrada en Málaga el 4 de diciembre de 1977, en apoyo del Estatuto de Autonomía.

En este último caso también la bala se disparó sola.

Sí, y también hubo tropezón. Me llamaron mucho la atención los partes oficiales. Con Verdejo, Franco ya estaba muerto, corría ya la Transición y el primer comunicado dice que uno de los guardias se tropezó y el arma se le disparó. Hay un segundo parte que dice textualmente: “Durante la persecución, uno de los guardias tropezó, el arma se le disparó… Posteriormente se comprobó la existencia de unas pintadas en el punto en el que se inició la huida, y en poder del fallecido, spray de idénticas características de los letreros”.

¿Era el segundo parte un intento por buscar una justificación?

Hay una especie de estilo de notas gubernamentales, se adoptaba el mismo esquema cada vez que había episodios de represión. Siempre se buscaba la acusación más directa a las víctimas y en todos los casos había tropezones y  balas que se disparaban solas.

¿Es Verdejo un mito incómodo?

Todas las víctimas, en general, son mitos incómodos. Los tres albañiles que murieron en la manifestación de Granada en 1970, los tres chavales del caso Almería [tres jóvenes confundidos con etarras fueron torturados y asesinados por la Guardia Civil en 1981], García Caparrós… A García Caparrós tampoco se le ha reconocido oficialmente su figura a nivel andaluz, aunque esté en trámite en el Parlamento. El Ayuntamiento de Málaga sí le ha concedido un título honorífico.

¿Cómo se le podría hacer justicia hoy a Verdejo?

El mejor homenaje, aparte de un reconocimiento oficial en Andalucía, es recordarlo siempre en la historia. Pero no solamente a él, sino a todas estas víctimas del terrorismo de Estado. Como a los tres jóvenes del caso Almería. A ellos también habría que indemnizarlos a través de la Ley de Memoria Histórica, para lo que habría que ampliarla hasta el año 1981.

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