Viernes, 15 de Agosto de 2008

Los tribunales de la ONU: pioneros pero muy caros

Los órganos que juzgan lo ocurrido en Ruanda y Yugoslavia han gastado casi 3.200 millones de dólares en 15 años

ISABEL COELLO ·15/08/2008 - 18:59h

AFP - El ex presidente liberiano Charles Taylor, juzgado por crímenes en la guerra de Sierra Leona.

La justicia internacional sale cara. Incluyendo lo presupuestado hasta 2010, el Tribunal Penal Internacional para Yugoslavia (TPIY) habrá costado 1.900 millones de dólares desde su creación en 1993. En estos años han concluido 115 procesos, con 56 condenas, 10 absoluciones y 36 casos de admisión voluntaria de culpabilidad o retirada de cargos. En marcha siguen los juicios contra 27 acusados.

El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) ha costado 1.400 millones de dólares desde 1994. Ha detenido a 74 acusados y juzgado a 35 de ellos, condenando a 30 y absolviendo a cinco. Otros 28 están siendo juzgados. Los tribunales temporales, también llamados ad hoc, han funcionado desde principios y mediados de los noventa para juzgar los delitos cometidos en los conflictos de la ex Yugoslavia y Ruanda.Nacieron cuando la justicia internacional estaba en pañales. Cuando todavía ni existía el Estatuto deRoma ni el Tribunal Penal Internacional (TPI), creado en 1998 para juzgar de forma permanente crímenes de guerra y contra la humanidad.

"No hay ningún tipo de justificación para el coste que han tenido", estima Vidal Martín, de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE).
El enorme coste -no siempre acompañado de la eficiencia- que han supuesto es lo primero que muchos expertos subrayan a la hora de hacer balance de los tribunales temporales, ahora que estos deben comenzar a cerrar sus puertas. El Consejo de Seguridad de la ONU pidió a ambos tribunales que emitieran las últimas actas de acusación en 2004, terminaran los juicios en primera instancia a finales de 2008 y tuvieran todos los recursos resueltos en 2010.

Nick Grono, vicepresidente de la organización International Crisis Group (ICG), considera que, pese al despropósito financiero, los ad hoc han logrado mucho. "Marcaron el camino al Tribunal Penal Internacional, hoy ya en pie de forma permanente. Y demostraron que la justicia internacional puede funcionar, y que hacer que los autores de crímenes masivos rindan cuentas tiene un tremendo impacto", dijo Grono a Público.

Además de la jurisprudencia que han creado, entre los hitos de los tribunales temporales está el haber sentado en el banquillo a dos ex jefes de Estado: el difunto presidente serbio Slobodan Milosevic y el liberiano Charles Taylor. Más recientemente, la detención de Radovan Karadzic dará al TPIY la oportunidad de juzgar a uno de los presuntos criminales de guerra más buscados.

Una de las cuestiones relevantes para evaluar estos tribunales es analizar si han impartido justicia a todas las partes de un conflicto, tal y como exige su mandato, o han sido un nuevo Nuremberg, es decir, un ejercicio de "justicia de los vencedores".

¿Justicia para todos?

En el caso del tribunal para la antigua Yugoslavia, se han formulado cargos contra 64 serbobosnios, 12 serbios, 5 serbocroatas, 6 croatas, 21 bosniocroatas, 6 albaneses de Kosovo y 2 macedonios. "Con independencia de si esta división es proporcional a la violencia en el terreno, todos los grupos étnicos implicados en las guerras que destruyeron la antigua Yugoslavia han sido tocados por la acción del tribunal", escribe la analista Heikelina Verrijn en la publicación Tribuna de Justicia Internacional.

El caso de Ruanda es muy distinto. "La justicia se ha dirigido hacia un lado muy concreto", dice Vidal Martín. El mandato del TPIR cubría todos los crímenes cometidos durante 1994. Ello debía incluir a los máximos responsables del genocidio de 800.000 tutsis y hutus moderados, pero también dejaba la puerta abierta a que se investigasen los presuntos crímenes contra la humanidad que pudieron cometer los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés (FPR) mientras tomaban el país y ponían fin a las masacres contra los tutsis. Pero ningún soldado o militar del FPR, que hoy gobierna Ruanda, ha sido acusado por el TPIR.

 "El hecho de que no se haya procesado a ningún miembro del FPR es claramente uno de los puntos oscuros del tribunal de la ONU para Ruanda", estima el investigador de FRIDE.

En la estela del TPYI y TPIR, una segunda generación de tribunales temporales surgieron en la década de 2000: son los llamados híbridos, y no los crea la ONU en exclusiva, sino que son resultado de un acuerdo entre el gobierno de un país y la ONU. Es el caso de las Salas Especiales para Sierra Leona o de las Salas Extraordinarias en los Tribunales de Camboya. Al no tener un presupuesto constante de la ONU, suelen tener objetivos menos ambiciosos y un plan de duración más restringido. La cámara de Sierra Leona se concentró en 13 casos, y la de Camboya en cinco.

"El problema de las salas especiales es que siempre les falta dinero. Cada año su presidente hace una gira para pedir financiación. No es un modelo efectivo", opina Grono, de ICG. Para Martín, una solución sería que una parte fuera financiación permanente y el resto contribuciones voluntarias. Pero, en lo que a tribunales temporales se refiere, Martín considera que "el futuro está en el modelo híbrido, en acuerdos entre la comunidad internacional y determinados países, ayudando a reforzar las capacidades nacionales para juzgar".

"Hay muchas lecciones que extraer de los tribunales de Ruanda, Yugoslavia y Sierra Leona", opina Kelly Askin, experta de la organización Open Society Justice Iniciative. "Por ejemplo, no es eficaz celebrar juicios muy extensos con decenas de cargos por demostrar, sino concentrarse en un puñado de cargos clave", explica. Para acelerar la justicia, añade, habría que hacer más uso de los acuerdos para lograr admisiones deculpabilidad sin necesidad de juicio.

La comunidad internacional ya sabe cómo abrir un tribunal, pero no cómo cerrarlo. A muchos les preocupa qué ocurrirá con los casos pendientes o si prófugos como el serbobosnio Ratco Mladic o el ruandés Félicien Kabuga son detenidos, tras el cierre de los tribunales. "No deberían ser juzgados en Bosnia o Ruanda por la misma razón por la que se crearon los tribunales de la ONU: porque la justicia nacional de esos países no está preparada para tratar procesos con tanta carga [política]", opina el ex fiscal adjunto del TPIY David Tolbert. Grono coincide: "No creo que un presunto genocida sienta que puede tener un juicio justo en Ruanda", concluye.