Jueves, 14 de Agosto de 2008

Un general ruso enojado: "¿La ciudad estaba destruida?, sigue allí"

AFP ·14/08/2008 - 19:32h

Un general ruso enojado y un alto responsable georgiano nervioso se encontraron el jueves en la ciudad georgiana de Gori, epicentro de tensiones a pesar del alto el fuego aprobado el martes entre Rusia y Georgia. El comandante ruso de la zona, general Viatcheslav Borisov, junto al secretario del Consejo de Seguridad georgiano Alexandre Lomaia, arremetió antes de nada contra los periodistas en una rueda de prensa improvisada a las afueras de Gori, ciudad estratégica entre el este y el oeste de Georgia, de camino hacia la región separatista de Osetia del Sur.

"Todos los corresponsales dicen que la ciudad ya no existe, que está destruida", dijo el general Borisov, enrojecido por la ira. "¡Decidme! ¿Me entendéis? ¿La ciudad estaba destruida? La ciudad sigue ahí", continuó según las imágenes grabadas por los periodistas de France Presse.

Mientras la situación sigue siendo tensa en el sector y los georgianos esperan la retirada de las tropas rusas de Gori, Lomaia pidió a los periodistas que no provocaran al general. "Intentamos arreglar la retirada de tropas rusas y un despliegue gradual de la policía georgiana. El alto el fuego es frágil. Debemos calmarles", dijo Lomaia, principal portavoz del presidente georgiano Mijail Saakashvili en esta crisis, vestido con chaleco antibalas beige sobre camisa blanca y corbata. "Os echará de aquí si considera que la situación no es estable.¡No le provoquéis!", añadió.

"Tenemos razones para desconfiar"

Un convoy de policías georgianos entró el jueves por la mañana en Gori para tomar el control de la ciudad pero, al encontrarse con los militares rusos, se retiraron.

Lomaia dijo que las tropas rusas iban a marcharse el viernes, sin estar aparentemente muy convencido. El embajador de Francia en Georgia, Eric Fournier, cuyo país negocia un acuerdo para detener las hostilidades ruso-georgianas también confirmó que Rusia se había comprometido a retirar sus fuerzas armadas de Gori como muy tarde el viernes.

"Sí, nos han prometido que se marcharían mañana, pero ya veremos. Tenemos varias razones para desconfiar de ellos", dijo Lomaia. "Lo único que nos queda es confiar en que cumplan su palabra", añadió antes de precipitarse en un coche blindado y retomar el camino de vuelta, cerrado al tráfico ordinario.