Martes, 12 de Agosto de 2008

"Somos grandes copiadores, sin imitación no habría cultura"

Giacomo Rizzolatti, neurobiólogo. En 1996 provocó una convulsión en la ciencia al descubrir las neuronas espejo, responsables de que sepamos entender qué sienten los otros

JUANMA ROMERO ·12/08/2008 - 19:11h

El neurobiólogo Giacomo Rizzolatti, la semana pasada en los Cursos de Verano de El Escorial (Madrid). DANI POZO

No los vemos ni los tocamos, pero ahí están. Son espejos en nuestros cerebros, neuronas que reflejan la actividad de los otros y que explican la empatía, la imitación, el legado cultural. Forman un sistema que permite que sintamos lo que sienten los demás.

Fue el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti quien, al frente de su equipo de la Universidad de Parma (Italia) descubrió por casualidad en 1996 las llamadas neuronas espejo en los monos. Estaban investigando una zona de la corteza cerebral de los macacos vinculada al movimiento. Para comprobar la dinámica neuronal, los primates estaban monitorizados constantemente por medio de unos electrodos adheridos a sus cabezas. Cuando los monos se movían o agarraban algún objeto, unas se activaban.

La traducción era un pico en el registro. Pero el chasquido se repitió –y eso es lo que ni Rizzolatti ni sus colegas esperaban– cuando los animales veían hacerlo a otros primates, o incluso a los investigadores. Había, pues, actividad neuronal cuando los macacos se comían un plátano y también cuando observaban a otros llevárselo a la boca. Era lo mismo para su cerebro.

Si hay base bioquímica en el sistema espejo, valdrían hormonas para curar enfermedades

El sistema espejo existe en los humanos, aunque es más complejo. Nos emocionamos al ver a unos amigos tener un hijo, sufrimos si alguien pierde a un ser querido, interiorizamos la tensión del héroe en peligro de la película. Empatizamos, les entendemos. Aprendemos. Imitamos. Las neuronas espejo explicarían por qué somos seres sociales en contacto con los otros, cómo cambia el lenguaje o cuál es la raíz del autismo. Y esto sólo es el comienzo. Rizzolatti se entusiasma relatando las hondas implicaciones de su descubrimiento. Vivaracho, habló la semana pasada en El Escorial sobre su hallazgo en los cursos de verano de la Universidad Complutense.

En 2000, el neurólogo Vilayanur Ramachandran predijo que su descubrimiento “hará tanto por la psicología como el ADN por la biología”. Usted siempre ha sido más prudente. Vistos los avances, ¿está ya convencido del salto?

Fue muy halagador. Pero es cierto el enorme impacto en la neurobiología. Nos han citado más de mil veces, se abren nuevas vías de investigación. La traducción del sistema espejo es simple: participamos en la vida de los otros, sentimos y entendemos lo que sienten y entienden los otros.

En otras palabras, sabemos ponernos en la piel de cualquiera.Sí, con un matiz. Cuando decimos eso, nos referimos a un proceso cognitivo: me quiero poner en la piel de alguien. Sin embargo, las neuronas espejo nos hacen imitar al otro de forma automática, sin pensarlo.¿Qué perspectivas se abren hoy?

Muchas. Unos estudian su relación con la esquizofrenia, que podría ser una desregulación del sistema espejo. Otros, si existe en otros animales, además de en primates y humanos. Ya se ha descubierto en pájaros cantores, y si se diera en roedores, nos permitiría manipularlos, ensayar. Si hubiera base bioquímica en las neuronas espejo, se podrían utilizar hormonas u otras sustancias para curar enfermedades en humanos.

Los autistas no sienten nada dentro de sí mismos, no comprenden el porqué de las acciones de los otros

Sería el caso del autismo, ¿no?

Los niños autistas no sienten nada dentro de ellos mismos, no comprenden el porqué de las acciones de los otros. Por eso se aíslan. Sus sistemas espejo están deteriorados. De ahí que haya que abordar el autismo desde la motricidad, buscando cómo encender sus espejos.

Hay un paso increíble en los humanos: leemos las intenciones de los demás, algo íntimo.

Sí, hoy podemos afirmar que entendemos las que son básicas, las emocionales y las motoras. De las intenciones más complejas, cognitivas... no tenemos pruebas aún.

¿Cuándo comienza la imitación?

A los pocos minutos de nacer, los bebés ya pueden sacar la lengua a un adulto que les lance ese gesto. Los niños desarrollan sus sistema espejo al tiempo que su sistema motor

Si aprendemos la empatía desde críos, ¿cómo explicar la actitud de asesinos o violadores?

Suele haber una confusión. El sistema espejo hace que entiendas qué sienten los demás. Somos empáticos por naturaleza, pero el individuo y la sociedad pueden controlarlo. Un policía está entrenado para ser duro con el delincuente; un cirujano, para abrir en canal a alguien.

¿Y la creatividad? ¿La historia se reduce a la mera imitación?

Copiar es la base de nuestro aprendizaje, gracias al sistema espejo. Sin imitación no habría cultura. Es más, somos grandes imitadores, no como los monos. Hacemos como los viejos pintores: iban al taller, la bottega del artista, aprendían y luego desarrollaban su estilo. ¡Veamos los primeros cuadros de Picasso! Una vez interiorizado, mejoramos, inventamos. Ahí llega la originalidad.

Noticias Relacionadas