Domingo, 10 de Agosto de 2008

"Una pastilla no resuelve el problema del estrés"

El biólogo, experto en reducción del estrés, reivindica que el individuo se convierta en su propio terapeuta para lograr la felicidad

ESTHER PANIAGUA ·10/08/2008 - 22:00h

Andrés Martín Asuero, fotografiado este verano en San Sebastián, su ciudad natal. HUMBERTO BILBAO

Pese a ser biólogo, Andrés Martín Asuero (San Sebastián, 1964) gestionó varias empresas internacionales antes de darse cuenta de que su carrera necesitaba un cambio de rumbo, así que hizo las maletas y se fue a Estados Unidos a estudiar nuevos métodos de reducción del estrés en la Universidad de Massachusetts. Autor del libro Con rumbo propio (Plataforma), Asuero colabora con empresas, hospitales, universidades y equipos deportivos, como el Desafío Español en la Copa América de Vela. Cuando, en el ecuador de agosto, muchos empiezan a mirar con temor hacia el final de las vacaciones, este experto explica cómo hay que afrontar el regreso al trabajo una vez superado el periodo vacacional .

¿En qué se basa su método de reducción del estrés?

En la autoterapia. Tenemos que convertirnos en nuestros propios terapeutas, saber diagnosticar las causas y consecuencias del estrés y buscar estrategias para eliminarlo.

Ese es el procedimiento de las personas estresadas, pero ¿qué se puede hacer para no llegar a ese estado?

Hay cuatro aspectos clave que hay que cuidar: la salud, las relaciones afectivas, la alimentación y la comunicación con los demás. Hay que hacer ejercicio, evitar la ingesta de excitantes como el tabaco, el café o el alcohol, y evitar comunicaciones de tipo pasivo o agresivo, desarrollando tolerancia y respetando a los demás. Ahora mucha gente está de vacaciones y es un buen momento para llevar a cabo estas cuatro directrices.

Entonces, ¿las vacaciones ayudan a disminuir el agobio?

No siempre. El estrés puede bajar al mínimo en esta época, pero a veces se hace mayor con su llegada. Podemos distinguir entre estrés laboral y el de nuestra vida personal, y muchos de quienes padecen este último lo reducen con el trabajo.

Así que en esta época también puede aumentar el agobio...

Depende. Si el estrés viene de la vida en familia o con la pareja, las vacaciones pueden potenciar el conflicto. Por eso hay tantas separaciones a la vuelta. También quienes se sienten solos pueden estresarse más en momentos de parón laboral porque ya no tienen esa rutina que les llenaba el vacío. Por otra parte, hay quienes organizan sus vacaciones igual que la agenda laboral. Pretenden ver cinco museos en un día y hacer una ruta de ciudades corriendo de un sitio para otro cuando debería ser justo lo contrario: desconectar, renovarse y recuperar el equilibrio interno. No obstante, esto es cada vez más difícil por la conectividad que ofrecen hoy día las nuevas tecnologías, que nos liga al trabajo en todo momento.

Y los adictos al trabajo, ¿qué pueden hacer?

Los workaholics no son capaces de tomarse tiempo libre porque en seguida la falta de actividades les genera insatisfacción y agobio. En este caso hay que plantearse por qué uno no puede irse sin pensar que es imprescindible en su trabajo y no puede dejarlo en manos de otros.

También hay a quienes les sucede lo contrario, y al volver a la rutina sufren el llamado síndrome posvacacional.

Hablar de síndrome tiene el inconveniente de que la gente se identifica demasiado con él y le atribuye todo lo que le pasa. Además, la sanidad pública trata sus síntomas con medicamentos, pero no ataca la base de la preocupación, que son sus causas. Reflexionar sobre ellas conlleva preguntarse por qué tenemos trabajos que nos deprimen. Una pastilla no resuelve el problema del estrés. El individuo debe retomar la responsabilidad sobre su felicidad y preguntarse por qué se siente mal. Lo lógico es que después de un periodo de descanso uno quiera volver a desarrollar su trabajo sobre la base de que éste le gusta y da sentido a su vida. Y no hace falta ser un artista, un creador o un alto ejecutivo: todos los trabajos pueden aportar ese sentido si se hace bien.

¿Y cómo hacerlo bien?

Para empezar, buscando ese sentido o motivación personal. También es muy importante tener un control sobre lo que se hace y llevarlo a cabo de la mejor manera posible sin obsesionarse por el resultado. Es decir, manteniendo la conciencia en la tarea que se desarrolla y no en lo que se tiene que hacer o lo que ya se ha hecho, porque eso es lo que nos estresa. Por último, debemos ser capaces de asumir desafíos en momentos de crisis, viendo las oportunidades que hay y no las amenazas, ya que ante ellas nos agobiamos más.

¿Algún otro consejo para la vuelta de vacaciones?

Aprovechar para replantearse las prioridades, marcarse unos objetivos y mantener la ilusión por lo que se hace. Tener una disciplina, unas aspiraciones y cultivar siempre emociones positivas.

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