Domingo, 10 de Agosto de 2008

"Soy más lista que antes"

Judoka. A sus 36 años, Isabel Fernández sigue tan ambiciosa como siempre. De ahí que tenga una prioridad inegociable: la medalla. "Me motiva que me la exijan", admite. Sus sensaciones son buenas

MIGUEL ALBA ·10/08/2008 - 09:39h

EFE - La judoka Isabel Fernández junto a la Princesa Letizia y la también judoka Leire Iglesias.

Acude a sus cuartos Juegos con ánimo de revancha. Después de perder el combate por el bronce en Atenas ante la cubana Lupetey Yurisleidy, Isabel Fernández (Alicante, 1972) promete "guerra" en Pekín. A sus 36 años, la exigencia de la medalla le motiva. No habla de colores, pero sí de premios. Sólo tiene una preocupación: la norcoreana Hui Kye Sun.

¿Cómo ha preparado los Juegos?

Como me clasifiqué el año pasado en el Mundial, he tenido más tiempo para planificarme. Pero, sobre todo, he probado nuevas técnicas para intentar ganar a las rivales que peor se me dan. Físicamente, me encuentro muy explosiva.

Entonces, llega mejor que nunca.

No sé, las sensaciones son buenas, sin duda. De hecho, he subido al podio en todas las competiciones internacionales en las que he estado presente. En el campeonato de Europa quedé segunda y la verdad es que me veo con nivel suficiente para estar ahí arriba...

Habla de nuevas técnicas. ¿Su judo se había quedado obsoleto?

No lo diría así. Es cierto que hay que evolucionar. Con pequeños detalles técnicos se mejora mucho. Buscas la sorpresa, porque nos conocemos todas mucho. Esos pequeños cambios son las que enriquecen las técnicas de siempre. Otras veces, dependiendo del rival, es mejor seguir el plan de toda la vida.

Vamos, que tiene una táctica para cada rival.

Sí, con esos pequeños detalles puedo igualar la ventaja que ellas tenían antes.

¿En qué ha cambiado la Isabel Fernández de Atlanta a la de ahora?

Antes tenía mucho más nervio, pero combatía más alocada. Ahora sé que siempre hay un momento en el que tendré mi oportunidad. Ya no soy tan agresiva y explosiva, porque sé cuando tengo que atacar. No me distraigo tanto cuando el árbitro me sanciona, porque ya sé cuando va a suceder. Eso es mejor que estar durante todo el combate dando, dando y dando. Entonces, el rival se aprovecha de tu cansancio. Ahora soy más lista que antes.

La reconversión de su técnica es impotente ante...

Espero que ante nadie (risas). Mi mayor rival es la coreana del norte (Hui Kye Sun) que me ganó en el Campeonato del Mundo. Luego, está la japonesa (Aiko Sato), la cubana (Lupetey Yurisleidi) y la húngara (Bernadet Bazcko) Son las rivales más fuertes...

Usted desaparece fuera del ciclo olímpico. Luego se le exige medalla. ¿Es justo?

Bueno, es así. Afortunadamene, por los resultados que he ido cosechando, sé que ahora se me exige medalla. Si te soy sincera, me motiva.

¿Una medalla en los primeros días arrastra a mejores resultados?

La motivación aumenta, por lo menos en mi caso, cuando alguien de mi deporte consigue algún metal. Entonces me digo, "Isabel, tú también quieres una". Espero que este año en Pekín las medallas no se hagan esperar mucho.

Usted vive en un apartamento idéntico al de Nadal, Kobre Bryant o Phelps. ¿Los Juegos son algo así como la rebelión de los deportistas minoritarios?

Pues sí, porque en la villa olímpica somos todos iguales. Eso es lo que más me gusta. Lo mismo animas a Gasol que él te anima a ti, o comes con Nadal. Es fácil hablar con ellos porque todos sabemos lo que cuesta llegar aquí.

Los equipos de baloncesto y balonmano siempre están de broma. El mismo Deferr. ¿Son los Juegos del buen rollo en España?

En todos los Juegos ha existido un gran ambiente, pero yo no sé qué pasa este año que estamos mejor que nunca. Puede influir que vivimos en edificios altos y todos estamos mucho más pegados y nos vemos más. En Atenas estábamos mucho más apartados porque la distribución de la Villa era diferente.

¿Tiene pensado ir al mercado de la seda?


¿Muchos encargos?

Algún reloj que me ha encargado un amigo, pero no sé si le llevaré el que me ha pedido... También alguna pluma.

Si gana medalla...

Primero la morderé, no vaya a ser que la hayan encargado en el mercado de la seda y sea falsa (risas) Después me iré de vacaciones.