Viernes, 8 de Agosto de 2008

La serpiente que devoró una isla

Una especie de reptil introducida en la isla de Guam en 1945 crea el caos en el ecosistema tras diezmar a las aves

MANUEL ANSEDE ·08/08/2008 - 20:52h

I. Chellman - Un ejemplar de la ‘serpiente arbórea café’, fotografiado en la isla de Guam.

Cuando el Gobierno de España entregó a Estados Unidos la isla de Guam, en el llamado Desastre de 1898, esta pequeña porción de tierra enclavada en el océano Pacífico estaba habitada por multitud de aves endémicas de la ínsula. Hoy, apenas quedan unos pocos ejemplares.

El Ejército estadounidense hizo de Guam una base militar y esta decisión multiplicó el tráfico de barcos a la isla. Tras la Segunda Guerra Mundial, en uno de estos cargueros llegó como polizón la responsable del avicidio: la voraz serpiente arbórea café, procedente de Indonesia. Las aves ya tenían un feroz depredador.

Este reptil es uno de los modelos favoritos de los científicos para estudiar los efectos devastadores de las especies invasoras. De las doce especies nativas de aves que vivían en los bosques de Guam, sólo quedan dos, y en peligro de extinción. La serpiente, sin competidores, se ha apoderado de la isla, y su densidad actual supera el millar por kilómetro cuadrado, a pesar de los esfuerzos del Gobierno de EEUU, que la considera una de las tres plagas más dañinas del país.

Un equipo de biólogos de la Universidad de Washington mostró ayer que el problema es aún más grave de lo que se pensaba. En su opinión, la desaparición de las aves, un eslabón fundamental en el ecosistema, ha desencadenado el caos en los bosques de la isla.

Trampas para semillas

Los investigadores han instalado una especie de trampas para semillas –similares a una antena parabólica boca arriba– en decenas de árboles de Guam y de la vecina isla de Saipán, libre del reptil. En Guam no cayó ninguna semilla en las trampas más alejadas de los troncos, al contrario que en Saipán, donde los pájaros se encargan de dispersarlas lejos de la planta madre. Sin un vehículo para transportar su simiente, el 70% de las especies arbóreas de la isla están condenadas a permanecer en un determinado territorio. A juicio de los autores, la glotonería de la serpiente arbórea café convertirá los bosques de Guam en una puzle, en el que cada pieza será un grupo aislado de árboles de una misma especie. Esta secesión vegetal podría implicar “serias consecuencias”, incluida la extinción de plantas y animales típicos de la floresta.

Para la bióloga Haldre Rogers, responsable de la investigación –presentada ayer en la reunión anual de la Sociedad de Ecología de EEUU, en Milwaukee–, este trabajo demuestra los posibles impactos catastróficos de la llegada de especies invasoras. España, con su visón americano y su mejillón cebra, tiene mucho que aprender del caos de la remota isla de Guam.

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