Jueves, 7 de Agosto de 2008

Miedo al fracaso y al agua

La ceremonia que abrirá los Juegos se inspira en las dinastías Han y Tang, épocas de máximo esplendor. El cineasta Zhang Yimou, director del espectáculo, se juega el futuro de su carrera.

Hoy es el gran día, por Daniel Méndez

ANDREA RODÉS ·07/08/2008 - 21:21h


Pocos pekineses conocen algún detalle seguro sobre la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, amén de la fecha y hora de inicio: 8 del 8 del 2008, a las 8 de la tarde. El ocho es el número de la suerte en China, un país de 1.300 millones de habitantes que ha convertido los Juegos de Pekín en una campaña de imagen internacional. El primer paso para lucirse ante el mundo es la ceremonia inaugural, en la que participarán 14.000 actores y asistirán más de 80 jefes de Estado, entre ellos, el presidente de EEUU, George Bush.

El escenario del acto será el Nido de Pájaro, el espectacular estadio olímpico diseñado por los arquitectos suizos Herzog & the Meuron, contará con muchos fuegos artificiales y tendrá un claro componente patriótico para que refleje los miles de años de historia china. Es lo único que han avanzado las autoridades de Pekín.

El resto de la ceremonia sigue siendo un misterio, a pesar de los rumores que corren por la ciudad y un vídeo de 30 segundos filmado por una televisión surcoreana que logró colarse en el Estadio durante el ensayo, provocando el enfado de las autoridades chinas.

Sin embargo, estas no mencionan que en el año 2000 periodistas chinos de la agencia Xinhua lograron infiltrarse en el ensayo general de la ceremonia inaugural de los Juegos de Sydney, según un artículo publicado en ese momento por el Diario del Pueblo, el medio de comunicación del Partido Comunista. El reportaje circula por algunos foros de Internet.

Sabiendo que el acto está dirigido por el director de cine chino Zhang Yimou, se espera una ceremonia de tono grandilocuente y nacionalista. Yimou es autor de películas filmes como Héroe y La maldición de la flor dorada, dramas épicos basados en el pasado imperial de China que baten récords de taquillas. A Zhang se le ha criticado por haberse convertido en un artista al servicio del régimen chino. El precio es alto: si la ceremonia, concebida para mostrar el orgullo nacional chino, es un fracaso, Zhang corre el riesgo de ver arruinada su carrera.

La renuncia de Spielberg

A principios de este año, el famoso director americano Steven Spielberg renunció a su puesto de asesor artístico de la ceremonia alegando la implicación del Gobierno chino en el genocidio de Darfur (Sudán), y la falta de compromiso por mejorar los derechos humanos de cara a los Juegos. El gesto de Spielberg pasó desapercibido para la mayoría de ciudadanos chinos, ya que la prensa doméstica, controlada por el Gobierno, se encarga de censurar cualquier información que pueda estropear la imagen de los Pekín’08.

“Con miles de hombres y mujeres chinos al ritmo de una coreografía perfecta, y rematado con una banda sonora dramática, se trata de una inmensa demostración de poder y unidad que encaja con el mensaje que China quiere dar al mundo”, cuenta Claire Stocks, editora de la cadena BBC on-line, que asistió al segundo ensayo general. Stocks, como los más de 40.000 presentes, tiene prohibido dar más detalles de lo que vio. Stocks se quedó sorprendida al no ver a nadie con teléfono móvil ni cámara de fotos.

Mientras que la falsificación de marcas y tecnología extranjera aún son un problema grave en China, Pekín mantiene un estricto control para evitar la reproducción ilegal de imágenes relacionadas con los Juegos.

“Demasiado futurista”

“A las autoridades no les gustó demasiado”, explicó una fuente anónima, cuyo hijo trabaja en la ceremonia de inauguración, después del primer ensayo. Algunos dicen que es demasiado moderna, “futurista” y que faltan “efectos espectaculares” para alcanzar la imagen que China que quiere dar al mundo. Según la edición china de la revista Sports Illustrated, la ceremonia se inspira en los emperadores de las dinastías Han y Tang –ejemplos de máximo esplendor del pasado de este país–, habrá bailes con abanicos y paraguas y referencias a los soldados de terracota de Xian. Los organizadores también han avanzado que se incluirán piezas de ópera china y un tributo a los casi 70.000 muertos en el terremoto de Sichuan del pasado 12 de mayo en el que participarán niños.

La creatividad del cineasta Zhang también ha tenido que ajustarse a las pautas establecidas por la carta olímpica para la ceremonia inaugural, como la marcha de atletas, el encendido de la antorcha, el discurso del presidente del Comité Olímpico Internacional y la liberación de palomas. Obedecer un orden no es irrelevante: en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Seúl, en 1988, las palomas fueron liberadas antes de encenderse la llama olímpica y algunas de las que fueron a reposar en el pebetero acabaron chamuscadas.

Nadie parece temer que la lluvia pueda estropear la ceremonia. El Gobierno chino ha asegurado que dispone de métodos para manipular el tiempo y evitar que llueva durante el acto.

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