Jueves, 7 de Agosto de 2008

Los 'recicladores' de Pekín, en aprietos

El Gobierno chino ordena, debido a los Juegos Olímpicos, la expulsión de miles de inmigrantes que recogen basura para reciclar en la capital

ANDREA RODÉS ·07/08/2008 - 20:00h

A. R. - Zheng Ying, uno de los miles ‘recicladores’ de la capital china, seleccionando basura a bordo de su camión.

No hay un solo vecino de Shuangjing, un barrio para la clase acomodada, al este de Pekín, que no conozca a Zhao Ying y a su marido, Zheng. Cada día de la semana, a primera hora de la mañana, esta pareja de inmigrantes de la provincia interior de Henan aparece con su camión, estampado con grandes caracteres verdes, donde se lee : “Servicio de reciclaje”. Lo aparcan siempre en el mismo lugar, frente a unos apartamentos de lujo, y no se van hasta el anochecer, con un poco de suerte, con la caja del camión llena.

“Mmm...” Zhao murmura entre dientes mientras pesa en una vieja báscula de hierro dos kilos de papel usado y una bolsa llena de latas vacías de Coca-Cola, entregadas por esta periodista. Haciendo un esfuerzo por aguantar la risa, Zhao ofrece pagar 2,5 yuanes (25 céntimos de euro) por todo. Sabe que es un precio inferior al que corresponde, pero con su carácter dicharachero, esta mujer de nariz pecosa sabe ganarse la simpatía de los extranjeros del barrio y sacar un poco más de margen en este duro negocio del reciclaje.

En Pekín hay más de 170.000 personas, en su mayoría inmigrantes de las zonas rurales más pobres del país, que luchan por ganarse la vida con la reventa de basura reciclable. El Gobierno se encarga de darles permiso para recoger basura, pero sus ingresos sólo dependen de la venta de los desperdicios a empresas privadas en los grandes centros de reciclaje de los alrededores de la ciudad. Su precaria situación ha empeorado con la llegada de los Juegos Olímpicos: para garantizar los niveles de seguridad e higiene de la ciudad, el Gobierno ha ordenado el cierre de varios de estos centros de reciclaje durante este mes y la expulsión de miles de recolectores de basura.

Según un estudio publicado por Wang Weiping, funcionario y máximo experto del sector de reciclaje en Pekín, los recogedores de basura reciclable, responsables de procesar una tercera parte de la basura de la capital, tienen un efecto “muy positivo”, pero “muchos tienen antecedentes criminales, ensucian las calles y ponen en peligro la salud pública”.

De vez en cuando, un funcionario de la administración local se encarga de supervisar su trabajo, pero a Zhao y a su marido nadie les ha dicho nada. “No creo que tengamos problemas, porque somos muy limpios y eficientes trabajando”, añade Zheng mientras ordena cartones en la caja del camión, comprado con el dinero de sus ahorros. Un kilo de papel o cartón, el producto más cotizado, que Zheng compra a los vecinos de Shuangjing por 1,3 yuanes (13 céntimos de euro), se revende por un máximo 1,5 yuanes, (15 céntimos de euro).

Según el estudio de Wang, el 70% de los recolectores de basura de Pekín ha sufrido enfermedades contagiosas 

Según el estudio de Wang, el 70% de los recolectores de basura de Pekín ha sufrido enfermedades contagiosas, pero Zhao, una mujer de 43 años, con mejillas sonrosadas y mirada brillante, asegura que nunca tuvo problemas de salud desde que empezó a trabajar en este negocio, hace cuatro años. Su marido y ella no dudaron en trasladarse a la capital, huyendo de la miseria de su ciudad natal, cuando un contacto les consiguió el trabajo. Hoy residen en un barriada para inmigrantes al norte de Pekín.

"No necesitamos mucho para vivir. Cualquier sitio barato nos sirve”, dice Zhao, mientras separa latas vacías de una montaña de basura. El dinero que ahorran sirve para mantener la educación de su hijo, de 16 años, que vive con los abuelos paternos en Henan. Quieren que su hijo entre en la Universidad y encontrar un empleo mejor que el suyo. “Nuestro trabajo es asqueroso” dice Zhao. “Los vecinos ricos nos miran con desprecio porque vivimos de su basura”, añade su marido. “Somos lo más bajo de esta sociedad”, agrega. “Espero que esta gente [los basureros] pueda sacrificar sus intereses y regresar a su hogar durante los Juegos. Sus pérdidas no serán tan importantes”, dice Wang en el informe, citado por Reuters.

Obsesionados con ofrecer una imagen perfecta de la capital durante la competición, la expulsión de miles de basureros es una de las medidas de las autoridades para ocultar al extranjero los defectos de Pekín, como la suciedad en las calles o las pésimas condiciones en que viven los inmigrantes.

Otra de estas medidas, la limitación del tráfico de camiones para reducir la contaminación, está teniendo un impacto imprevisto: la basura empieza a acumularse en algunos puntos de la ciudad, despertando el malestar entre los ciudadanos. Por ello, el Gobierno ha anunciado la puesta en marcha de un servicio telefónico y una página web para que los afectados por este problema puedan solicitar la recogida de basura a domicilio.

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