Jueves, 7 de Agosto de 2008

La cerveza de los republicanos

Un anuncio de cerveza en Australia con la frase "olvida la monarquía, apoya a los republicanos" enfurece a los partidarios de la monarquía británica

REUTERS ·07/08/2008 - 11:21h


"Olvida la monarquía, apoya a los republicanos". Un anuncio de cerveza australiana con esta frase ha enfurecido a los partidarios de la monarquía británica. Hasta el punto de que han forzado su retirada alegando que la publicidad ha superado el límite.

Un año después de que la elección de un Gobierno pro republicano y de centroizquierda agitara los sentimientos republicanos del país, los monárquicos han acusado a la empresa Coopers de atacar a la monarquía constitucional de Australia.

"¿Por qué no dice 'olvida a los republicanos'?"

"Superó el límite porque decía 'olvida la monarquía' y eso es una declaración política. ¿Por qué no dice 'olvida a los republicanos'?", se ha quejado el presidente nacional de la Liga Monárquica Australiana, Philip Benwell.

Coopers, indicó Benwell, parecía respaldar en su anuncio el apoyo del primer ministro, Kevin Rudd, a un cambio constitucional que corte sus lazos con la monarquía británica y reemplace a la reina como jefa del Estado por la figura de una presidencia.

En abril, Rudd terminó una visita a Reino Unido con una audiencia con la Reina Isabel II y una predicción de que el debate sobre la república crecería en Australia en 2009, aunque por el momento su Gobierno tenía "otras cosas que hacer".

Publicidad retirada

Coopers retiró los carteles con el anuncio tras las quejas presentadas por la Liga a la Omisión Electoral de Australia a la Junta de Estándares de Publicidad, cuya página web dice que apoya a los "australianos que protegen la constitución".

La cervecera, fundada en 1862, es la última destilería de cerveza del país que permanece en propiedad de una familia, y produce diversas variedades de cerveza a la venta en todo el país y en el extranjero.

La asesora de comunicación y publicidad Jane Caro comentó que las quejas podrían tener un efecto contraproducente para los monárqicos, dado el irreverente sentido del humor australiano y su afición por la cerveza.

"Es un triunfo de pomposidad. Creo que los monárquicos deberían pedirnos perdón a todos por hacer el mundo un poco más aburrido", dijo en la radio australiana.