Lunes, 4 de Agosto de 2008

La calle todavía es un buen lugar para beber

Sólo Granada ha levantado un ‘botellódromo’ a los dos años de la norma andaluza

O. C. / R. B. ·04/08/2008 - 21:00h

Martes. Tres y media de la madrugada. Zona El Chile. Sevilla. Varios grupos de jóvenes tienen desparramadas bolsas de plásticos y botellas por el suelo. Están bebiendo en la calle, una práctica prohibida desde octubre de 2006, cuando la Junta de Andalucía aprobó la conocida como Ley Antibotellón.

La norma autonómica dejaba en manos de los ayuntamientos las herramientas para su desarrollo. Por ejemplo: la creación de un botellódromo. El término no gusta mucho entre los consistorios. “Se llama Seviocio”, puntualizan en el de Sevilla. Pero Seviocio, casi dos años después, aún no está construido. Tras sucesivos retrasos, la previsión es que a finales de este año comience a funcionar.

A vueltas con la Alameda

“No sé si iremos al botellódromo, supongo que sí, lo que no me parece justo es que nos prohíban beber en la calle sin darnos una alternativa, como está ocurriendo ahora”, dice Sandra junto a su amigo mientras se hace un porro en la Alameda, una de las zonas con mayores concentraciones de jóvenes antes de la ley.

Tras una primera aplicación exhaustiva, la Alameda volvió, hace unos meses, a ser punto de encuentro para beber en la vía pública, lo que ha provocado otra avalancha de quejas de los vecinos que quieren que se respete su derecho al descanso. Varias asociaciones han amenazado al Ayuntamiento con ir a los tribunales si en dos meses no pone en funcionamiento el botellódromo. Denuncian que la delegación de Medio Ambiente incumple, además, la Ley de Ruido y el Reglamento contra la Contaminación Acústica, ambos de 2003.

No es la única ciudad en la que la Ley Antibotellón no ha solucionado el problema. Un informe del Defensor del Pueblo pone de manifiesto las carencias en la regulación de esta actividad en toda Andalucía, de cuyas capitales de provincia, sólo Granada dispone de botellódromo. El problema es que el Ayuntamiento lo cierra los días de fiesta.