Sábado, 2 de Agosto de 2008

«La religión en China es el dinero»

Considera que la mayoría de los chinos están más interesados en enriquecerse rápidamente que en lograr aperturas políticas.

OSCAR ABOU-KASSEM ·02/08/2008 - 18:35h

Mónica Patxot - El abogado Javier Cremades considera que en España se tienen varios tópicos sobre los chinos que no responden a la realidad.

Hace cinco años, las autoridades chinas en España se pusieron en contacto con el abogado Javier Cremades (Ceuta 1965), para que les asesorara en la creación de un colegio chino en Madrid. Cremades ha representado a varias compañías españolas y chinas en los dos países. En su último libro, China y sus libertades (editorial Espasa), Cremades analiza la situación política, social y económica del gigante que albergará los Juegos Olímpicos más polémicos de la historia.

¿Cómo ha evolucionado la mentalidad del Gobierno chino?

El Gobierno chino va evolucionando. Los chinos son personas muy sofisticadas y la cultura china es enormemente evolucionada. Es un comunismo/capitalismo no sólo por la libertad económica sino porque el sistema asambleario que tienen llega a millones de personas que participan en los órganos de control del partido. Es un sistema muy complejo. No es una dictadura estalinista, como se podía pensar hace unos años, es un sistema anclado en la sociedad.

¿El autoritarismo chino es algo cultural?

No. Lo cultural en China es el colectivismo. Quizás por su religión y su cultura la dignidad individual de la persona no ha sido nunca el centro de la vida colectiva sino que el colectivo ha sido siempre el centro de la vida de cada persona. Eso hace que no haya respuestas agresivas de la gente a ciertas libertades como de práctica religiosa, de asociación, de sindicación, de expresión o del número de hijos que se pueda tener. Yo les preguntaba sobre el control de nacimientos y me decían: "si China lo necesita yo no me lo planteo".

¿Qué le parece la manera en la que las empresas Occidentales han colaborado con la censura del régimen chino en Internet?

La libertad en grado sumo no existe en ningún sitio. Y en China tampoco existe la censura en grado sumo. Yo entiendo la postura de Google y Yahoo de dejar un poco de libertad mejor que ninguna libertad y accedieron a colaborar con el régimen restringiendo el acceso a algunas páginas. Algo parecido se podría haber dicho de las multinacionales americanas en la España de los años 60 y 70 podrían haber desaparecido del país pero se quedaron porque había negocio y una evolución. En China pasa algo parecido. Hay libertad pero no los niveles que se tienen en occidente.

China se defiende diciendo que tienen otra escala de valores para juzgar lo que es violar o no los derechos humanos.

Tienen una de las culturas más antiguas del mundo como colectivo. Conscientes de esa superioridad, sólo en lo temporal, responden con frecuencia que los derechos humanos no son valores pertenecientes a la cultura china. Los derechos humanos no son una creación cultural de occidente sino que responde a la dignidad intrínseca de cada ser humano sea cual sea su raza. En China hay muchas personas que intentan hacer cosas que el estado no les permite: adorar a dios, enriquecerse de forma diferente, sindicarse o crear un periódico.

¿Y las reformas en el campo político?

Hay mucha gente que no demanda reformas políticas. No hay casi exilio político chino. El exilio chino es económico. Son emigrantes. Salen del país a buscar un futuro económico mejor pero cuando vuelven a China no tienen ninguna pretensión de cambio, están cómodos. En el último terremoto los medios de comunicación chinos informaron sin cesura y criticando lo que se había hecho mal... En China hay un ecosistema informativo con libertades pero no en plenitud. Es algo novedoso, la evolución es paulatina.

¿Cuál es el objetivo de esa evolución?

Están evolucionando hacia lo más parecido a una democracia pero en el fondo no quieren una democracia. Sólo lo logran en el campo económico. La libertad no es fácilmente divisible y es una conquista de cada persona.

Va a cambiar la situación en Tíbet tras los Juegos Olímpicos

Más que un problema de derechos humanos se trata de un problema de soberanía. Muchos países tienen problemas territoriales y España es uno de ellos. Esas tensiones no siempre responden a dicotomía Estado-individuo. En el caso de Tíbet hay que entender que China reclame la soberanía sobre el territorio. El éxito del Dalai Lama es plantear el problema como una cuestión de derechos fundamentales.

Sin tener que dar una imagen de contención tras los JJOO ¿puede haber represión en Tíbet?

Esos movimientos serán reprimidos, ya lo son pero con guante blanco. Ahora China se pone en el mejor escaparate mundial. El mundo no dejará de ver a China. No veo un apagón informativo después de los juegos y China tendrá que manejar esto con mucha destreza y habilidad. La capacidad icónica y de influencia cultural del pueblo tibetano es enorme. Ningún país puede soportar el coste ser visto como el opresor de una minoría autóctona y singular que todo el mundo querría ver operar en libertad. Los chinos han demostrado la capacidad de coexistencia pacífica en otras épocas de su historia.

¿Está el Gobierno chino obsesionado con demostrar su grandeza?

Tienen la única obra humana que se ve desde la luna y fue el primero en realizar una revolución tecnológica. Ahora reclama un puesto en el poder económico que no tiene, como en el G-8. Aunque está en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no se sienten reconocidos por la comunidad internacional.

Parece que lo único que mueve sus relaciones internacionales son los acuerdos económicos.

China ha descubierto que para conseguir la materia prima necesita la diplomacia. Usa la economía como parte fundamental de la política exterior. Lo que más ofrecen son tratos económicos. Cada vez tiene un armamento más poderoso y quiere emerger en la escena internacional como potencia militar de una manera no desafiante.

¿Está el régimen siendo más crítico con el legado de Mao?

Mao es la gran coartada del régimen actual y su gran referencia. La gente sigue viendo a Mao como el icono de la China actual. Los chinos aman mucho a su país. Mao es como el Cid Campeador que una vez muerto sigue ganando batallas con la continuidad del sistema que él implantó.

Pero hay revisionismo con sus políticas...

La China de hoy tiene poco que ver con la de Mao. Se liquidaron sus políticas sociales y económicas. La clase dirigente sabe que Mao fracasó en la Revolución Cultural pero lo no lo transmite a la sociedad.

¿Qué gravedad tiene la corrupción en el sistema chino?

La corrupción es un problema universal. En China hay mucha gente que ha conocido otro sistema con libertad anterior al comunismo, no como en Rusia. El extirpar de su gente cualquier vestigio de creencia ha provocado que la nueva religión de China sea el dinero. La gente tiene un apetito voraz y salvaje por enriquecerse. Cuando mucha gente es capaz de hacerse millonaria eso provoca que la gente se corrompa. Muchas de las decisiones dependen de los funcionarios. La combinación de voracidad económica, con la falta de criterios éticos y de principios en un sistema donde coinciden millonarios de 30 años y funcionarios con unos salarios con los que no pueden mantener a su familia es una bomba de relojería.

Da la sensación de ser un mundo complejo difícil de entender según los valores de Occidente.

Es un mundo muy complejo, muy antiguo, muy profundo y que en Occidente se desconoce. Tenemos 4 o 5 clichés de China que no valen para conocer en profundidad el país. Como lo de que se limitan a copiar. Eso se dijo de Japón en los años 50. Han copiado pero también desarrollan sistemas propios. La multinacional de telecomunicaciones Huawei ha desafiado a Alcatel a Ericsson a Nokia. Son grandes competidores en el mundo de la tecnología. Es un país muy competitivo.