Viernes, 1 de Agosto de 2008

"Al salir de Bosnia me sentí como una traidora"

Alma Sahinpasic se refugió en Catalunya hace 13 años y no quiere volver a Bosnia 

LÍDIA PENELO ·01/08/2008 - 08:00h

Miquel Ruiz - Alma Sahinpasic.

“La detención de Karadzic me ha puesto contenta y triste a la vez. La interpreto como un movimiento de política exterior. Serbia quiere acercarse a Europa, pero no quiere saldar cuentas con Bosnia”, argumenta Alma, que llegó a Catalunya con 30 años y un par de gemelos de tres y medio. Desde entonces, jamás se ha planteado volver a su país de origen.

En el momento en que estalló la guerra, vivía en Sarajevo y sus hijos tenían cinco meses. Cuando sucedió la matanza de Srebrenica, llevaba tres meses viviendo en un pueblecito de Girona. “Miraba lo que daban por la tele y no me lo creía, al principio pensaba que era un montaje periodístico. Luego asumí la magnitud de la tragedia y me sentí como una traidora. Tenía el síndrome de la traición, porque los que nos marchábamos de Bosnia restábamos posibilidades de ganar la guerra”, lamenta Alma que hoy, con 43 años, trabaja en el Hospital de Palamós y lucha duro para disfrutar de su nueva vida.

Esta mujer, que abandonó Sarajevo con lo puesto, recuerda que vivir en el mismo Occidente que permitió el genocidio de Srebrenica, y cerró los ojos ante tanta atrocidad, le provocó un malestar profundo que tardó mucho tiempo en superar. Dice que lo más duro de la guerra fue ver cómo el país se deshacía. “Con el tiempo te acostumbras a no tener agua, luz o gas, pero a la falta de libertad no te acostumbras y por eso escapé”, cuenta con serenidad. Los recuerdos de la guerra son desbordantes, pero hay un detalle que no olvida: “La mayoría de los productos de ayuda humanitaria de marcas blancas que recibíamos de la comunidad europea estaban caducados. Una vez, durante semanas me alimenté de galletas americanas envasadas al vacío, de las que se llevaban los soldados a la guerra. Las galletas tenían mi edad. ¡Llevaban caducadas 30 años!”.

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