Archivo de Público
Jueves, 31 de Julio de 2008

Piececitos

Georgina Goodman diseña la forma y el cliente elige el color.

ISABEL REPISO ·31/07/2008 - 22:35h

Los cuentos de hadas son un poco menos ficticios con estos zapatitos de la diseñadora londinense Georgina Goodman. Será mejor que el lector recuerde el nombre porque ha sido designada por el gurú Manolo Blahnik como “el futuro del calzado”. Y a juzgar por estos modelos para niños, no es para menos.

En la era del consumo a la carta no podía faltar una nueva fórmula para personalizar el armario de los más pequeños. Goodman define la forma y el cliente, los colores: rayas, lunares, arcos... Todo es posible gracias a la sensibilidad de esta zapatera, que se declara devota de las fábulas infantiles; en especial, de Alicia en el país de las maravillas y Cenicienta. El color de los cordones también depende del cliente. La propuesta de Goodman para el público infantil se encarna en dos modelos: el resultón Bootie (acordonado) y la femenina Mary Jane, versión moderna del clásico merceditas. Ambos, auténticos fetiche para los nenes con mamás coquetonas.

Otra característica que los hace únicos: están hechos a mano, en piel. Un hecho que los acerca a la tradición artesanal. Pero hablemos de cosas más mundanas, por ejemplo, el precio: 150 euros es lo que pide Goodman desde su web para convertir a los pequeños en proto Dorothys de El Mago de Oz.

Cuestan 150 euros y se pueden comprar en Londres o a través de la Red

La línea de Goodman –cuya boutique londinense está en el 44 de Old Bond Street– incluye una curiosa línea de accesorios, en la que el icono del zapato se funde en colgantes de piel. Aparte de una propuesta para la decoración de interiores, integrada por dos modelos de cojines de 40 por 40 centímetros y zapatos cerrados y de tacón que se renuevan cada temporada.

La seña de identidad de Goodman, que abrió su negocio hace cinco años, es un toque hiperfemenino, muy acorde con Sexo en Nueva York. En 2003 Goodman se jactó de poseer “una visión a largo plazo para cimentar una firma que preste servicio personalizado y exclusividad”. Dicho y hecho. Y lo que le queda.