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Lunes, 5 de Noviembre de 2007

"No me interesa la idea de hacer un corta y pega"

Músico y compositor. El cantante francés, casado con Chiara Mastroianni, está de gira por España.

ANDRÉS CASTAÑO ·05/11/2007 - 21:44h

Si hablamos de Benjamin Biolay podemos reconocer en él al dandy francés de la música, elegante en sus composiciones y turbio en sus textos. Con tan sólo 34 años, ha alcanzado la altura de los grandes compositores de pop (empezó en la música muy temprano: a los 23 años firmó su primer contrato discográfico). Ha escrito canciones para mitos de la chanson como Juliette Grecó y Françoise Hardy; junto a Keren Ann ha relanzado a otro maestro, Henri Salvador; y también ha seguido de cerca la carrera de Keren Ann, componiendo para ella gran parte de sus tres primeros discos.

Además, ha producido a gente que va desde su propia hermana, Coralie Clément, al grupo Nada Surf, a Ambrosia Pasley, Heather Nova, Isabelle Hubert o Hubert Mounier entre otros.

Biolay Practica un pop combinado. Le gustan las pinceladas electrónicas, el fraseado de la chanson, y pronto promete una aventura hip hop o disco conjunto con Keren Ann. Su estilo es profundo y sus letras dejan huella. Su arte no tiene fronteras: ha trabajado en dos películas, En visite, de Vincent Dietschly, y Sang froid, de Sylvie Verheyde, donde se percibe cierta influencia de su mujer, Chiara Mastroianni.

Eso sí, cuando se habla con él se nota que carece de aires de grandeza, a pesar de haber recibido la medalla de la Artes y Letras de su país. Algo con lo que bromea: "Yo relativizo, de mi promoción creo que también estaba Jean Claude Van Damme, por ejemplo, pero por las letras él no ha hecho gran cosa". Biolay actúa el martes en la sala Heineken de Madrid, el miércoles en el Greenspace de Valencia, el viernes en la Sala B del Auditori de Girona y el sábado en la sala Bikini de Barcelona.

Se ha hablado mucho de sus directos en giras pasadas pero no especialmente bien, ahora parece que tiene mejor prensa .¿Qué hay de sus discos en su directo?

Mantenemos lo esencial, los colores y las intenciones. No es una versión del disco, más bien una lectura del mismo. Somos tres músicos, tocamos diferentes instrumentos y mezclamos los sonidos electrónicos en tiempo real.

¿Qué hay de nuevo en Trash YéYé (2007), después de un disco tan oscuro como A l'origine (2005)?

Al nivel de textos sería la continuación, sigue la misma línea. Pero a nivel musical quería algo más luminoso, más contrastada, porque A l'origine era disco crudo, muy oscuro. Aquí hay canciones mucho más románticas y líricas. También es, de nuevo, un disco orquestal, como Négatif (2003). De hecho, quería cerrar un ciclo en relación con los otros cincos discos. Yo tenía la convicción de que era el final de algo pero no sabría decir por qué. No tenía ganas de ir a buscar nuevas experiencias, estaba en la continuidad de seguir con lo que estaba haciendo.

Ha escrito y producido el primer disco de Élodie Frégé, ganadora de Star Academy (la Operación Triunfo francesa). Un músico de formación clásica como usted, ¿qué piensa de un concurso musical de tal calibre?

Esto me hace mucha gracia. Si quieres, es otra manera de llegar a hacer música. No creo que estos programas sean especialmente negativos, pero sin duda son grotescos. De todas formas, la telerrealidad es de las peores cosas que han llegado a los medios de comunicación. Pero al mismo, tiempo hay gente con talento que sale de ahí. No lo sé...

Hay retazos de Serge Gainsbourg en la canción Cactus Concert. En otras se nota la influencia del primer disco de Goldfrapp en el trabajo vocal ¿Qué le inspira?

Pues sí. Lo que me inspira son momentos. El disco Felt Mountain de Goldfrapp no lo reescuché mientras componía pero lo tenía como un sonido que consideraba bonito, caluroso, que tenía ganas de colocar en algún lugar. Hay álbumes que me sugieren muchas cosas, como Vespertine de Björk o A grand don't come for free, de The Streets, donde hay sonidos que tienen una idea de color que me inspiran. Ahora escucho mucho In the studio, de The Specials, que me parece un disco genial.

¿No le gusta que le cataloguen como autor de la nouvelle chanson?

No me gusta esa asociación porque la chanson francesa casi no forma parte de mi vida. No mucho más que el ska o el dub. Así que no puedo ser representativo de una corriente que no me gusta realmente, aparte de ciertos artistas excepcionales, claro está. No me conviene y me molesta.

Uno de las 57 canciones que ha rechazado en el listado de temas para este disco era un reggaeton. ¿Le apetece experimentar con otros géneros musicales, estilos como la electrónica o incluso el hip hop?

Más con el hip hop. La música electrónica me gusta, pero procuro tomar una distancia con ella. No me veo haciendo música electrónica. Necesitaría escuchar los timbres. Y si hiciera reggaeton, habría una sección de cuerdas, de metales, o no sé. Pero la idea de hacer un corta y pega de algo no me interesa.