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Miércoles, 30 de Julio de 2008

Harvey Pekar dibuja la paz en la antigua Yugoslavia

GUILLAUME FOURMONT ·30/07/2008 - 12:31h

En tiempos de paz, nadie ya se pregunta sobre las causas del conflicto pasado, mientra se piense cómo evitar otro futuro. “Nunca más”, se había dicho después de la II Guerra Mundial, hasta que el horror se instalara, entre 1991 y 1995, en la antigua Yugoslavia. La detención de Radovan Karadzic, ya ex criminal de guerra más buscado del mundo, despierta fantasmas del nacionalismo que sentenció la muerte del país de Tito. En tiempos de paz, cabe entender la guerra. Es lo que plantea Harvey Pekar en Macedonia (La Cúpula).


El cómic narra la historia de Heather Roberson, una estudiante idealista que decide viajar a Macedonia, cuya estabilidad depende del estatuto que las autoridades dejarán a los albaneses. Heather también irá a Serbia y a Kosovo para medir el efecto del derecho internacional como herramienta de paz.


Macedonia
es una novela gráfica que no oculta su voluntad de abrir los ojos al lector acerca de una realidad que no está en los libros. Es la mayor virtud y el peor defecto del cómic: su valor pedagógico –al estilo de Persépolis de Marjane Satrapi– es innegable, aunque el aluvión de datos acaba por convertir al relato de Pekar en una obra de lectura farragosa y escaso ritmo, olvidando la propia historia de Heather. Tampoco la obra está reservada a especialistas de los Balcanes, pero lejos está Harvey Pekar de American Splendor.