Archivo de Público
Miércoles, 30 de Julio de 2008

Pioneros en la cumbre

Moyà y Ferrero son los dos únicos tenistas españoles que han liderado el ranking desde su creación. Antes, en 1996, Manolo Santana fue elegido el mejor jugador del mundo tras ganar Wimbledon

ALFREDO VARONA ·30/07/2008 - 08:00h

EFE - Ferrero y Moyà son, por el momento, los únicos españoles en liderar el ranking de la ATP.

En 1966, Manolo Santana, que había ganado Wimbledon, fue elegido mejor tenista del mundo. Pero su nombre no figuró jamás en el ranking del ATP. La deducción es cómoda. Hasta 1972 no existió una Asociación de Tenistas Profesionales (ATP).

Un año después se creó el ranking, pero en aquella época Santana ya estaba retirado. Él había sido elegido número uno de un modo más primitivo. La votación se hacía entonces al final de temporada y la llevaban a cabo los especialistas en la materia de cuatro periódicos, LEquipe (Francia), Daily Telegraph (Inglaterra), New York Times (Estados Unidos) y Sidney Morning Herald (Australia), que se correspondía con la localización geográfica de los cuatro torneos más importantes del mundo: Roland Garros, Wimbledon, US Open y Open de Australia.

Cuando a Santana le dijeron, "eres el número uno del mundo", se quedó como estaba. "Aquello era algo honorífico", declaró ayer a Público. "No era ni mucho menos un objetivo para mí". Tampoco le dieron ningún premio en metálico. Era el tenis de la época, de una austeridad escandalosa comparado al de hoy. Al ganar Wimbledon tan sólo le dieron un vale para canjear por material deportivo en una tienda especializada, aunque sí es cierto que aquel título cambió para siempre su reputación. De ganar los 1.000 dólares a los que estaba acostumbrado, pasó a 6.000 el año siguiente.

"Rafa ya debería liderar el ranking de este año" 

Un método criticado

Hoy, el ranking del ATP es como una religión para la memoria colectiva. Su sede central está en Londres, donde se controla todo el movimiento. El método es matemático, teóricamente objetivo. Pero su sistema de puntuación, que no es fácil de entender, suma infinidad de críticas. Santana piensa que, si fuese como debería, "Nadal ya sería el número uno".

Sin embargo, hay que esperar hasta el 18 de agosto, cuando el programa informático emitará el próximo listado en el que se sumarán las últimas puntuaciones. El tenis español espera con impaciencia ese día. Hay motivo. Desde que se creó el ranking ATP han pasado 35 años. Sólo dos tenistas de nuestro país, Carlos Moyà y Juan Carlos Ferrero, lograron liderarlo. Ha pasado tiempo de aquello. Fue en noviembre de 2003, cuando Roddick sustituyó a Ferrero. Desde ahí, nadie se ha aproximado tanto como Nadal en la última época.

El primero fue Carlos Moyà,año 99, dos semanas del mes de marzo. Moyà (Mallorca, 1976) tenía entonces 24 años. El joven que no tenía miedo a nada, así se definía él, había llegado hasta el infinito.

"Las victorias me quitaron los complejos"

"Las victorias me quitaron los complejos". Desde entonces, ha tenido una vida profesional irregular. Apareció para lograr la Copa Davis 2004 de una manera determinante. "Era lo que me quedaba por ganar". Y ahora, cuando muchísima gente de su generación, como Tim Henman, por ejemplo, ya se ha retirado, Carlos Moyà se enorgullece de enfrentarse a rivales 10 años más joven que él y casi siempre con el público a su favor.

"La gente, con el paso de los años, se decanta por el veterano". A los 31 años, la esperanza de volver a ser lo que fue no ha muerto. Todavía. "Mi espejo es Agassi", dice. "Era mayor y competitivo".

El discurso que maneja Ferrero (Valencia, 1976), ocho semanas al frente del ATP en el año 2003, es semejante. De aquello queda el recuerdo de un tenista imperial. Su concepción del juego de ataque era fabulosa. Ahora, la idea es la misma, pero los resultados riñen con el deseo. Hace cinco años, no. Entonces ganó cuatro torneos, el último el Masters de Madrid tras pasar por encima de Federer en cuartos de final. Pero en los últimos años no hay manera. Aun así queda el recuerdo, fantástico e insobornable. Y, como dice Santana, "¿cuánta gente llega a lo máximo en su trabajo? Que ese sueño dure un día o 10 años ya es otra historia".

Noticias Relacionadas