Archivo de Público
Martes, 6 de Noviembre de 2007

Asfalto en la Amazonia

Un informe propone alternativas para amortiguar el impacto de las nuevas infraestructuras en la selva suramericana. 

MANUEL ANSEDE ·06/11/2007 - 08:08h

HEMIS.FR - Una carretera atraviesa la selva amazónica, en el estado brasileño de Ceará.

La selva amazónica huele a cemento. La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suraméricana (IIRSA), impulsada en la reunión de presidentes de América del Sur que tuvo lugar en agosto de 2000 en Brasilia, ha puesto sobre la mesa una agenda común de proyectos para la integración física de la región. Las cifras de la IIRSA dan una idea de la magnitud del plan: 350 proyectos de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones, con una inversión estimada de 26.250 millones de euros.

Ni los más críticos esconden sus ventajas. La iniciativa permitirá a los pueblos andinos y amazónicos acercarse a las estructuras del Estado, universalizando el acceso a los servicios de salud, a las escuelas y a la electricidad. Además, desde el punto de vista económico, abrirá nuevos mercados en América Latina, generará trabajo en la etapa de construcción y reactivará el turismo.

Trabajos esclavizantes

La otra cara de la moneda es más oscura, como señala el director de Amigos de la Tierra Perú, José Denis Rojas. La lista de desventajas es casi interminable: modificación de los cauces de los ríos, alteración de la calidad de las aguas, destrucción directa de la flora y la fauna, incremento de la actividad minera ilegal con sometimiento de nativos a trabajos esclavizantes y un largo etcétera.

Un reciente informe de la ONG Conservation International, titulado Una tormenta perfecta en la Amazonia, coincide en parte con este diagnóstico. Según el documento, elaborado por el biólogo Tim Killeen, la IIRSA aumentará la densidad de caminos secundarios, por lo que el 70% de la cobertura boscosa de la Amazonia podría ser reemplazada en un siglo por pastizales, cultivos y plantaciones forestales.

El informe de Conservation International propone ir más allá del tradicional modelo de creación de áreas protegidas. "Incluso si los territorios indígenas se preservan intactos y se amplía el sistema de áreas protegidas, éstas no superarán el 50% del total de la superficie territorial de la Amazonia, lo que deja el 50% restante expuesto a las fuerzas de los mercados internacionales de materias primas", asegura la ONG. Para Killeen, existen otras vías, capaces de crear un nuevo paradigma de desarrollo.

Según el investigador, millones de euros pueden viajar desde los países desarrollados a las naciones en vías de desarrollo en forma de créditos de carbono, generados mediante la reducción de las emisiones producidas por la deforestación. Así, una disminución del 5% de la tasa de deforestación generaría 650 millones de dólares para los países de la cuenca amazónica.

Los cultivos para la producción de biocombustibles, como la caña de azúcar, también pueden ser una oportunidad de desarrollo sostenible, pero solamente si se utilizan los 65 millones de hectáreas ya deforestadas, en lugar de talar otras zonas para establecer nuevas plantaciones.

Finalmente, el informe apuesta por la piscicultura como sistema primario de producción de la Amazonia. Según Killeen, el agua es el recurso más abundante de la región, por lo que debería constituir la base de su crecimiento económico. Además, las explotaciones pueden organizarse en pequeñas unidades gestionadas por familias. Sólo así podrán convivir el necesario progreso de la sociedad con la imprescindible conservación de uno de los pulmones del planeta.