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Martes, 29 de Julio de 2008

Madera bajo sospecha

Más del 16% de los productos madereros que entran en Europa no son legales, según WWF/Adena | El origen de la mayor parte de la madera que entra en la UE es Rusia

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·29/07/2008 - 21:30h

WWF Adena - Tala ilegal en Lationamérica

Rusia es el principal país exportador de madera ilegal hacia la Unión Europea. Cada año 35 millones de metros cúbicos (m3) de madera rusa entran en la UE, principalmente a través de Finlandia, pero 10,4 millones son de origen ilegal o desconocido, según un reciente informe de WWF/Adena sobre las importaciones de madera en Europa. España ostenta la octava posición de la UE en importaciones ilegales de madera, con más de un millón de m3 anuales. Finlandia encabeza la lista y Reino Unido ocupa el segundo puesto.

En 2006 los países miembros importaron 426 millones de m3, y la organización ecologista estima que entre el 16 y 18% provenía de manufacturas ilegales o sin los papeles en regla. Rusia alberga el 22% de los recursos forestales mundiales y la mitad de la superficie de coníferas, árboles muy apreciados por su madera.

La madera ha podido talarse en zonas restringidas, según WWF/Adena.

Félix Romero, responsable de Bosques de WWF/Adena, señala que aunque la madera procedente de Rusia llega a la frontera finlandesa con los documentos correctos, el problema es el desconocimiento existente durante todo el proceso desde que se corta hasta que llega a la aduana. "La madera se ha podido talar en zonas restringidas, haber irregularidades en el transporte, haber evadido impuestos, etc., una serie de incumplimientos que generan distorsiones en el sistema y una competencia desleal en precios", apunta Romero. La madera ilegal puede tener un precio más bajo en el mercado que la procedente de un bosque certificado, pero "el coste que supone la certificación supondrá una inversión a la largo plazo porque significará seguir teniendo bosques para extraer madera", defiende Romero.

Las pérdidas económicas mundiales por el comercio de madera ilegal oscilan entre el 20 y el 40% de lo que genera este sector, ya que pueden hacer bajar los precios entre un 7% y un 16%. La certificación implica un plan de gestión forestal, el cumplimiento de la legislación laboral y el respeto a las comunidades indígenas. Estos aspectos tienen un coste "y las empresas que quieren hacer dinero rápido optan por la vía ilegal, pero a largo plazo no van a poder seguir explotando el bosque", indica Romero. Sin embargo, el coste de la certificación de 150 millones de hectáreas de bosque es de tan sólo el 10% de los 15.000 millones que suponen las pérdidas anuales del comercio ilegal, según el Comité Económico para Europa de las Naciones Unidas (UNECE).

Tras Rusia, China es el segundo país que exporta madera a la UE, con 11,5 millones de m3 en 2006, casi el triple que tres años antes. Un total de 3,76 millones de m3 son ilegales. Y le siguen Brasil, Suiza, Bielorrusia, Ucrania, Indonesia, Noruega, Croacia y EEUU.

En África, más de la mitad de las exportaciones del continente son de origen sospechoso, y en 2006 ascendieron a 2,6 millones de m3. Camerún es el primer país exportador de madera de África, y España es, tras Italia, su principal cliente. En la actualidad sólo el 5% de sus bosques están certificados, apenas 700.000 hectáreas. Romero explica que uno de los proyectos de WWF/Adena es aumentar la superficie de bosque certificado y que las empresas españolas pidan la certificación a sus proveedores como garantía de buena gestión y sostenibilidad.

Guerras y fraudes

El valor de los bosques ha servido para financiar cruentas guerras y mafias de crimen organizado, especialmente en África, denuncia la organización. En los años 90 la guerra civil que conmovió Liberia tuvo como una de sus fuentes de financiación la extracción de madera a cambio de armamento, y los mismos patrones se repitieron en Sierra Leona y en Costa de Marfil. En Asia, la dictadura militar de Birmania también ha recibido importantes ingresos de la venta ilegal de sus bosques de teca.

Los fraudes en las extracciones pueden ir desde las talas sin permiso o en zonas protegidas a rebasar la cantidad permitida o cortas de especies protegidas. Las ilegalidades se producen también en el transporte, falsas declaraciones en aduanas o evasión de impuestos. La entrada de madera por la puerta de atrás conlleva impactos no sólo económicos, sino sociales y, como no, ambientales.

El plan europeo

Para combatir el comercio no transparente de productos madereros, la UE adoptó en 2003 el plan FLEGT (Forest Law Enforcement, Governance and Trade) que promueve acuerdos voluntarios entre productores y compradores para garantizar el origen legal. Las negociaciones caminan lentamente con Indonesia, Malasia y Camerún, entre otros, por lo que WWF/Adena tema que más del 90% de las talas ilegales seguirán entrando en la UE. La Asociación Española de Importadores de Madera cree que el FLEGT es un instrumento que "puede dar frutos satisfactorios" y pide promocionarlo para que "el 100% de la madera que llega a Europa proceda de talas controladas".