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Lunes, 5 de Noviembre de 2007

«No creo que sintamos lo mismo con una mano biónica»

Craelius desarrolló la primera mano artificial que utiliza transmisores neuronales para mover los dedos mecánicos

ANTONIO GONZÁLEZ ·05/11/2007 - 20:12h

William Craelius, tras la entrevista. A.G.

William Craelius (Chicago, 1947) es conocido en el mundo biomédico por ser el inventor de Dextra, la primera mano artificial que hacía uso de las transmisiones neuronales para controlar los dedos mecánicos. Craelius, que desarrolla su trabajo en la Universidad Estatal Rutgers en Nueva Jersey (EEUU), estuvo el pasado fin de semana en Cáceres, donde participó en un congreso internacional de ingeniería médica, organizado por el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón. Craelius lamenta que la falta de fondos impida que muchas personas puedan beneficiarse de su mano biónica y explica que las personas con miembros artificiales ya pueden sentir a partir de estas prótesis. Señala también que el principal problema en este terreno es el de la comunicación entre el cerebro del ser humano y el miembro artificial.

¿En que fase de desarrollo está el diseño de prótesis biónicas?

Se está trabajando mucho en el hardware, con desarrollos para diferentes partes del cuerpo, desde los pies a las caderas, pasando por los tobillos, las rodillas, los brazos, los codos, las muñecas o las manos. De hecho existen muchas innovaciones, como ocurre en el caso de los pies, donde una docena de empresas fabrican diferentes tipos de productos. Estas prótesis están tan desarrolladas que a veces permiten a sus usuarios ganar carreras olímpicas gracias a su diseño innovador. Funcionan mejor que los pies normales para esas carreras.

Usted es conocido en todo el mundo por el desarrollo de la mano biónica Dextra. ¿Está muy extendida esta prótesis?

Estoy especializado en manos, pero dirijo un programa que también desarrolla piernas y brazos. Gracias a mi investigación hoy se están fabricando nuevas manos en todo el mundo. Sin embargo, y aunque 50.000 personas podrían beneficiarse de ella, la mano Dextra sólo ha tenido hasta el momento dos usuarios.

¿Por qué?

El coste de una de estas prótesis es tremendamente elevado. De todas formas, hoy ya hay compañías que fabrican diferentes componentes de manos artificiales que luego ensamblan. De esta forma, en el futuro habrá manos bien diseñadas que serán perfectas para utilizar mi sistema de conexión (interfaz) entre hombre y máquina.

¿Cuál es el siguiente paso tras el desarrollo de esta mano biónica?

Estamos trasladando la tecnología en la que se basa la mano Dextra a las personas que han sufrido amputaciones. Se trata de que la interfaz les ayude a reactivar sus músculos y además a reparar el cerebro, que también suele estar dañado.

¿Tienen que seguir haciendo rehabilitación?

Por supuesto, tienen que hacer tantos ejercicios de rehabilitación como puedan todos los días. Aunque en un momento dado ellos no sepan si están moviendo el brazo con corrección, nuestro sistema les permite ver las actividades musculares que están llevando a cabo, lo que hace más llevaderos los ejercicios de rehabilitación.

¿Cuál es el principal problema al que se enfrentan a la hora de conseguir una mayor integración entre la prótesis y el receptor?

El principal problema es la comunicación entre el hombre y la máquina, sobre todo a la hora de decodificar la voluntad del individuo. En un plano
fisiológico, tenemos otro problema, que es neutralizar la respuesta del cuerpo humano de crear un tejido cicatrizante alrededor de las incisiones, ya que este tejido impide que los nervios se conecten con los electrodos.

El problema será mayor si hablamos de implantar dispositivos en el cerebro del paciente...

Efectivamente, ya que el cerebro tiene una textura parecida a la gelatina, de forma que los electrodos que coloquemos pueden hundirse, desplazarse e incluso perderse.

¿Confía en que se puedan superar estas dificultades?

Hay muchos desafíos, pero también innovaciones. Ya hay gente con implantes cerebrales que les permiten controlar ordenadores, y se trata de personas que están totalmente paralizadas que pueden escribir mensajes en un ordenador para comunicarse con otros. En todo caso, es un sistema muy lento.

¿Será posible sentir en el futuro las extremidades biónicas?

Con la mano Dextra ya se puede sentir lo que está ocurriendo gracias a sensores que conectan el dispositivo con el muñón, aunque no creo que se llegue a la misma sensación que con la humana.

¿Cree que los Gobiernos deberían hacer un esfuerzo para financiar la mano Dextra?

Por supuesto. El principal problema para la expansión de la Dextra es que se me ha acabado el dinero.