Archivo de Público
Martes, 29 de Julio de 2008

Bajo la eterna nube gris

El Gobierno chino anuncia que tomará medidas drásticas si la contaminación no disminuye

ANDREA RODÉS ·29/07/2008 - 09:09h

La bruma de la contaminación cubre el Estadio Olímpico de Pekín. AFP

Cuatro días seguidos de niebla, bochorno y polución intensa han sembrado la alarma en Pekín cuando quedan diez días para el inicio de los Juegos. Temiendo por la salud de los atletas, las autoridades chinas anunciaron ayer que disponen de un plan de emergencia para mejorar la calidad del aire si la situación no mejora en los próximos días.

"Plan verde de emergencia de cara a los Juegos", era ayer el titular de portada más destacado del diario China Daily, principal medio de comunicación en inglés del Gobierno chino. Aunque no se dieron aún detalles exactos del plan, previsto para ponerse en marcha 48 horas antes del inicio de los Juegos (8 de agosto), no se descarta prohibir al 90% el tráfico de vehículos privados de la capital durante los Juegos, según informó al China Daily Zhu Tong, profesor de la Universidad de Pekín y asesor en temas de medioambiente.

En Pekín hay 3,3 millones de vehículos, según fuentes oficiales, y actualmente sólo circula la mitad, gracias a las limitaciones impuestas el pasado 20 de julio. Pero ni las medidas para reducir la circulación diaria de coches, según matrículas pares o impares, la limitación del tráfico de camiones, ni el cierre de las fábricas de la capital y el extrarradio han sido suficientes para reducir los altos niveles de contaminación en el aire, un riesgo para la salud de los atletas que compiten en el exterior.

El plan de emergencia también contempla limitar el tráfico de coches en Tianjin, a 125 kilómetros de Pekín, y en Hebei, la provincia que rodea la capital.  Los organizadores de los Juegos insisten en que algunas condiciones meteorológicas en esta época del año, como al falta de brisa, son la razón principal de la inmensa nube gris, y prometen que el aire mejorará en agosto.

Mediciones cuestionadas

Durante los últimos cuatro días, los índices de polución en el aire superaron el nivel 100, el mínimo para ser considerado "bueno" según los estándares chinos. El sistema desarrollado por el Gobierno chino mide la calidad del aire de las ciudades del país en un ranking del 1 al 500, siendo 500 el peor. Pero los estándares de medición chinos difieren de los de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su veracidad ha sido cuestionada por los expertos.

Si los niveles no disminuyen, no se descarta prohibir el tráfico privado 

Las estadísticas oficiales chinas indican que la contaminación en la capital ha disminuido un 20% con respecto al verano de 2007, pero los niveles de concentración de partículas siguen siendo alarmantes y más que evidentes.

Según un equipo de la BBC en Pekín, la concentración de partículas PM10 en el aire en la Villa Olímpica era de 145 microgramos por metro cúbico, casi el triple del estándar, 50, establecido por la OMS.

La 'niebla' me impide ver los rascacielos de enfrente de mi casa

En primera persona 

No vaya a ser que un corredor de maratón acabe en la UVI. Pero ¿qué pasa con los más de 17 millones de personas que viven aquí, incluida esta periodista? Para hacerse una idea de la gravedad del asunto, lo primero que escuché al comprarme una bicicleta para moverme por Pekín fue que pedalear por esta ciudad tiene el mismo efecto para los pulmones que fumarse un paquete de tabaco diario.

La comparación puede sonar exagerada, pero la polución que sufren los habitantes de la mayoría de ciudades chinas no es ninguna broma. Las sinusitis y alergias provocadas por la contaminación suelen aparecer en el recién llegado. Los locales parecen más acostumbrados y no les importa tomarse unas cervecitas y unos pinchos morunos en una terraza frente a una avenida de seis carriles llena de coches.

Por suerte, Pekín no es la ciudad china más contaminada y la calidad del aire ha mejorado notablemente gracias a las medidas tomadas de cara a los Juegos Olímpicos. Yo misma lo he podido notar en el año y medio escaso que llevo viviendo aquí. Los días de cielo azul han sido mucho más frecuentes estos invierno y primavera, en comparación con el año anterior. Recuerdo que una mañana de mayo, un hombre que practicaba tai chi en el parque Ritan me miró como si estuviera loca cuando le pregunté si le molestaba la contaminación en Pekín. Me dijo que en su pueblo natal, en una región minera de la provincia de Gansu, el aire estaba tan contaminado que no se atrevía a hacer ejercicio al aire libre. Aquí, sí.

Sin embargo, no exagero si digo que estos días, al abrir la ventana de mi apartamento, en el moderno distrito de negocios de Pekín, huelo la mezcla de polvo y química que flota por toda la ciudad. Por culpa de la niebla, apenas veo los edificios de enfrente. Muchos son rascacielos modernos de nueva construcción, bien iluminados de noche. En verano, la intensa humedad, el calor y la falta de brisa hacen que la contaminación se multiplique, convirtiendo esta selva de ladrillo y cemento que es Pekín en una auténtica sauna.

Podría ser peor: hace unos años, frente a mi casa había una fábrica de coches. Con motivo de los Juegos fue trasladada al extrarradio de Pekín. Y, por suerte, cada vez quedan menos casas equipadas con estufas de carbón, muy contaminantes y perjudiciales para la salud.