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Lunes, 28 de Julio de 2008

La X es de los treintañeros

·28/07/2008 - 22:17h

Decía Hemingway que en el cuento se gana por KO y en la novela por puntos. Eso es especialmente verdad de ciertas novelas en donde los puntos son ideas. Son obras en las que la reflexión se filtra en el texto de tal manera que el conjunto acaba siendo una especie de ensayo camuflado. Fue el caso de las novelas de Coupland, encabezadas por la hoy mítica Generación X.

Y es que desde su aparición, esta novela se convirtió en lectura obligada de sociólogos que extrajeron todo el jugo que pudieron a esas joyitas reflexivas con que adereza Coupland sus páginas. Éstas recreaban la vida de un puñado de veinteañeros norteamericanos en una ciudad periférica a principios de los noventa. Eran universitarios que sobrevivían con lo que los americanos llaman mac jobs, teniendo la impresión de que de haber nacido veinte años antes habrían estado dirigiendo aquellas mismas empresas en las que ahora trabajaban como mindundis. La novela rezumaba amargura y celos generacionales y quizás la frase que mejor resumía su esencia era un momento en el cual los personajes afirmaban sentirse “desfavorecidos por la lotería generacional”.

La novela tenía muchos aciertos y la penetración sociológica de su autor está fuera de toda duda. Sin embargo, siempre me pareció inapropiado el aplicar el dicho término a una fauna juvenil noventera española con la que tenía bastantes puntos de diferencia. De hecho yo considero que son mucho más Generación X los treintañeros peninsulares de hoy en día que los veinteañeros que podían salir en algunas novelas de la época Kronen. Pero, dicho esto, hay que quitarse el sombrero delante de la clarividencia de Coupland.  

José Ángel Mañas es autor de Historias del Kronen y La Pella

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