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Lunes, 28 de Julio de 2008

"Me gusta ver sangre y violencia en la pantalla"

El estadounidense anticipa el rodaje de ‘The Last Crew’, la precuela de ‘El rey de Nueva York’, que estará ambientada en los convulsos EEUU de los años setenta

FEDERICO PEÑA ·28/07/2008 - 08:00h

Ferrara es muy nocturno, por lo que cuando se deja ver de día se cuida mucho de taparse. Aquí, el pasado diciembre, en el festivalde Marruecos. - el vampiro del bronx

"Hey Fred, you didn't call me back" (Federico, no me has vuelto a llamar). La voz carrasposa, casi ahogada, pero en tono de novia abandonada y con acento ítalo-neoyorquino que suena al otro lado del teléfono es de Abel Ferrara (Bronx, Estados Unidos, 1951). Un mes después del primer contacto, y tras varios intentos fallidos, esta entrevista tiene lugar 3 horas más tarde de lo pactado en la mitad de la madrugada.

Ferrara es un personaje difícil de encontrar. Encontrado, es difícil de cazar. La primera entrevista se frustró porque perdió el móvil. La segunda porque olvidó el compromiso. La tercera porque se escuchaba mal. La cuarta se pactó después de cinco correos electrónicos, firmados cariñosamente "Love, Abel". Pero en el día D, Ferrara estaba dormido. Una voz de ultratumba atinó a decir "Call me tonight". (Llámame esta noche).

Comienza el ‘show'

Sábado, 1 de la mañana, Argentina. "Fred, discúlpame. Llámame en una hora". Hubo otros dos pedidos de prórrogas de media hora. Hasta que no hubo otra llamada. Una hora más tarde, a las 4 de la mañana, fue Ferrara quien llamó al cronista. "Fred no me has vuelto a llamar", se quejó. En plena madrugada, Ferrara está relajado y fresco. La noche es su momento despierto del día. En esta entrevista con Público habló del documental Chelsea on the rocks y de Go Go Tales, sus últimos proyectos, que aún no han visto la luz en España y que, a fecha de hoy, siguen sin encontrar un distribuidor. La fibra se le mueve cuando se le pregunta por The Last Crew, la precuela de El rey de Nueva York. "Será mi película más violenta y angrienta", se relame.

La entrevista dura una hora y 15 minutos, pero se extenderá hasta las 6.30 am. "Tengo que hacer algo. Llámame en 10 minutos", dijo Ferrara dos veces. Hubo una tercera en la que comunicó al cronista con un colega, también director de cine, mientras hablaba por el móvil a los gritos. "¿Donde estábamos?", preguntó a cada regreso. Como con sus películas, el director no deja indiferente a nadie y se mueve en extremos. Ámalo o déjalo. Ferrara es Ferrara en estado puro.

¿Cómo surge ‘Go Go Tales', una comedia, en la filmografía de Abel Ferrara?
Hace años que tenía ganas de contar la historia de Ray Rubin (Willem Dafoe), el dueño de un cabaret que se juega la vida a cara o cruz de la moneda, a pura fatalidad y destino. Siempre me interesaron los ambientes de los cabarets, que son sitios muy parecidos en todo el mundo, ya sea China, Estados Unidos o España. Sólo hace falta chicas con poca ropa y hombres con dinero, con acción visual en escena y los divertimentos detrás de ella. A Go Go Tales sólo le faltaba una historia que lo condensara todo... la de Ray Rubin, que está en los entretelones de todo. 

¿Qué le movió a contar esta historia?
Ray es un representante de mi generación. Es un hippie cínico, un neoyorquino con mucha experiencia que tiene un trabajo que por un rato nos gustaría tener a todos. Sólo que él no sabe ni quiere hacer otra cosa.

¿Willem Dafoe fue su primera opción para interpretarlo?
No. Originalmente se la propuse a Christopher Walken (El Rey de Nueva York), pero no le gustó la historia. Entonces se la propuse a Willem, y lo ha hecho de maravilla.

¿Y fue difícil convencerlo para que cantara?
(Risas) La verdad es que no. Willem no tiene complejos. En realidad, más que cantar, interpreta. Uno no imagina que el dueño de ningún cabaret sepa cantar, sino que sepa manejar a las chicas y el negocio. Así que cuando canta, tiene que tener más cojones e idea de escena que voz. Es un showman.

¿Le costó cambiar su registro violento y dramático por uno de humor?
Cada película, por la historia que cuenta, debe ser contada de una forma. Esta debía ser contada en clave de humor. La verdad es que no fue un proceso duro, pese a que es, como dices, mi primera película de humor. El guión salió bastante derecho y la filmación fue muy smooth (suave) y divertida. Las tomas salieron todas casi de primera y nos divertimos bastante. Como es una historia coral y transcurre toda dentro del cabaret , los actores y el set de producción convivíamos dentro del mismo ámbito. Casi que nos volvimos la piel de quienes interpretábamos. Cuando tienes a los actores vestidos como sus personajes y en el ambiente de rodaje, se vuelven un poco sus personajes. Y la cámara estaba ahí encendida todo el tiempo para captar cada movimiento.

Usted es uno de los cineastas que junto con Martin Scorcese o Woody Allen ha retratado a Nueva York, y la ha pintado como una ciudad violenta tomada por pandillas. ¿Cómo ve hoy a esta gran urbe?
Nueva York ha cambiado mucho, mucho. (Silencio). Los cambios estéticos que ven todos se traducen en un cambio filosófico para los que vivimos aquí y observamos la nueva realidad. Ya no es una ciudad a la que se viene a triunfar y a progresar, con todos los conflictos y tensiones que eso provoca. Nueva York es una ciudad para ricos en la que el status ya no se mueve. No se viene a hacer la América, se viene con la América en el bolso. No hay lugar para soñadores. Los sueños vienen cumplidos.

¿Echa de menos esa otra Nueva York centro de tantas de sus películas, esas que para los críticos fueron sus mejores largometrajes?
Primero, los críticos son los críticos, pero yo soy el crítico que más importa. Y el público me responde. Sobre la pregunta, siento algo de nostalgia, pero el cambio es el cambio. No se puede evaluar si es mejor o peor, es cambio, y como tal tiene su propia belleza.

Junto con la violencia, la religión ha marcado su filmografía como ninguna otra temática, excepto en ‘Go Go Tales'...
En Go Go... no necesitaba la religión, es una historia pequeña en la que no se juega la idea de bien y mal. No hay sangre. Pero la religión es una constante en mi vida, soy creyente, creo en Dios. Entonces, es una temática que traslado a mi cine.

Como director independiente, ¿le cuesta mucho trabajo conseguir financiación para sus películas?
Mi caso es muy particular. Mis películas las financian individuos independientes que creen en el proyecto, en la historia, en mí y en mi visión del cine. No son personas que dependan de mis películas para hacer dinero. Para eso están sus negocios. A mí no me dan dinero los productores del ramo, del cine. No la busco ahí.

¿Cuánto costó ‘Go Go Tales'?
Mmmm... (piensa). No voy a decir cuánto costó. Fue más cara que María Magdalena: El evangelio perdido y más barata que El Rey de Nueva York o que Body Snatchers (el remake que hizo del clásico en 1993).

En realidad, en ‘Body Snatchers' fue contratado para un proyecto que no era suyo. ¿Cómo se sintió filmando para Hollywood y sin su independencia?
En primer lugar, el proyecto era maravilloso. Una pieza maestra que me trajo Warner Brothers. En segundo lugar, era una película que necesitaba mucho dinero (costó 20 millones de dólares) y un gran set de producción. Para mí era interesante la apuesta del filme y una buena oportunidad para trabajar en una dimensión tan grande y realizar una película muy diferente en el resultado y en el proceso. Y pese a no ser independiente [hace énfasis en independiente], hice la película que quise desde el primer minuto hasta el último.

¿Qué le pareció el remake del largometraje de los hermanos Wachowski?
Honestamente, no me gusta perder el tiempo en mi vida. (Risas)

Dijo una vez que los Rolling Stones fueron una gran influencia en su vida.
¿De qué forma?
Para ser honesto, es imposible contestar a esa pregunta. La influencia ha sido tan grande que me ha tocado en muchos sentidos. Keith (Richards) sobre todo. [Ferrara filmó un corto en 1977 llamado Inocente: para Keith Richards].

¿Tuvo oportunidad de ver el documental de Martin Scorsese sobre los Rolling Stones?
Aún no. He visto la vida de Bob Dylan en la pantalla. Magnífica. Un gran filme.

¿Qué directores lo han marcado?
Scorcese ha tenido lo suyo. Pero más que marcarme, hay directores que me gustan y directores que no. Jim Jarmusch y Oliver Stone me encantan y son directores con los que me siento hermanado generacionalmente. Pero a la hora de filmar, lo que me ha marcado a fuego es la ciudad en la que vivo y mi propia historia. Y comenzar a rodar en los setenta en Nueva York es un gran alimento para cualquiera. Fue una época de oro para cualquier artista que tuviera los ojos abiertos.

¿Le interesa el trabajo de algún director español?
Me gusta bastante Álex de la Iglesia. [Como no conoce los títulos, hace referencia a El día de la bestia y a La comunidad].

En este momento está filmando una precuela de ‘El Rey de Nueva York'. ¿Volverá a esa época?
Sí, la película se situará en 1978. Es el joven Frank White (personaje interpretado por Christopher Walken), pero de momento solo será Frank. Es joven, aún no es el reputado traficante de la mafia, por eso no tiene apellido. Va a ser increíble. El rey de Nueva York y El teniente corrupto serán juegos de niños a su lado.

¿Cómo se llamará?
Se llama The Last Crew (La última tripulación). Aún no sé cuando empezaré a rodar. Estoy trabajando en el guión todavía.

¿Quién la interpretará?
Tampoco está definido. Debe ser alguien joven con mucho corazón y alma. Debe notarse en su mirada, en sus movimientos. Debe ser capaz de hacerme olvidar que es un personaje, tiene que ser Frank mismo.

¿Por qué eligió ambientarla en 1978?
Son los años de la guerra callejera. Es la época más violenta de Nueva York. Y esta película será la más violenta que haya filmado jamás. Cuando voy al cine, quiero ver sangre, mucha sangre. Cuando dirijo quiero mostrar más aún.

O sea, que sus fans podrán desquitarse después de ‘Go Go Tales' y de ‘Chelsea on the Rocks', donde no se ve una gota de sangre.
¡Absolutamente! (grita). Si ellos echan de menos la sangre, yo más. (Risas).

Nuevos y viejos proyectos de Ferrara

Tal es la excitación que tiene Abel Ferrara con la precuela de Rey de Nueva York que ni siquiera la idea de publicitar el documental Chelsea On The Rocks o su reciente Go Go Tales lo distraen. Durante la entrevista, constantemente se remite a la historia del mafioso Frank White, aún cuando se le pregunta insistentemente sobre sus nuevos proyectos, o aquellos que no vieron la luz.

Chelsea..., presentada en Cannes, es la historia de un hotel neoyorquino bohemio, pirámide esencial de la cultura pop de la ciudad, cuya clientela ha sido inmortalizada en la música y en el cine. Allí, Bob Dylan compuso Sad-eyed lady of the lowlands y Arthur C. Clarke escribió 2001: Odisea en el espacio. También fue hogar de Mark Twain o Joni Mitchell.

"Es un documental ficción sobre este hotel tan particular. Una oda a un ícono de otro tiempo". Con un desinterés llamativo, entierra este pasado reciente y vuelve al futuro, a The Last Crew, la precuela de El rey de Nueva York. Descarta las preguntas sobre Pericle il Nero y dice que no tiene fecha de rodaje, sólo el actor protagonista: Riccardo Scarmarcio. "No puedes creer todo lo que dice IMDB. Dicen que Pericle será la precuela de El Rey de Nueva York. Yo se lo confirmo: No es así. ¿Me crees?", ríe.