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Domingo, 27 de Julio de 2008

Pekín quiere controlar el tiempo

La Administración china inyectará yoduro de plata en la atmósfera para provocar lluvia los días previos a los Juegos Olímpicos y limpiar así la contaminación acumulada 

JACOB PETRUS ·27/07/2008 - 20:40h

AFP - Dos ciclistas pasaban ayer cerca del estado olímpico de Pekín, envuelto en una niebla de contaminación.

El cielo de Pekín estará bajo sospecha a las 8 y 8 minutos del próximo 8 de agosto, cuando se celebre la inauguración de los XXIX Juegos Olímpicos de Verano. Si durante esa jornada no aparecen nubes sobre la ciudad y, sin embargo, ha llovido en los días previos a la ceremonia, China presumirá de haber conseguido un deseo anhelado por el hombre: manipular la meteorología.

Durante los últimos años, la administración china ha obtenido notables éxitos en la creación de lluvia artificial. Por ejemplo, en mayo de 2006 se consiguió apagar un gran incendio forestal de 8.300 hectáreas al norte del país, y en abril del mismo año se paliaron los efectos de una gran tormenta de arena que acechaba a Pekín desde el desierto de Gobi.

Según los datos comunicados por la Administración china, las reservas de agua recibieron el año pasado más de 29 millones de metros cúbicos de agua procedente de la lluvia artificial, una cantidad que ha servido para paliar la fuerte sequía que sufren las provincias septentrionales del país. A día de hoy, China presume de tener 6.781 cañones y 4.110 cohetes repartidos por todo el país, después de haber realizado 4.231 vuelos experimentales desde 1995 hasta 2003. Junto a China, Israel abandera la investigación en la creación de lluvia artificial, aunque el país hebreo estudia también otros métodos basados en las columnas de aire caliente en zonas desérticas.

La solución: yoduro de plata

El sistema que, aparentemente, da tantos éxitos en China se basa en el yoduro de plata, un compuesto químico que se inyecta a la atmósfera a través de aviones que siembran las nubes o bien desde cañones y cohetes en la superficie. Las partículas de yoduro de plata actúan como núcleos de condensación ya que absorben la humedad que contienen las nubes, hasta formar gotas de agua. A mayor cantidad de partículas de yoduro, mayor cantidad de gotas de agua se forman en el interior de la nube.

El proceso finaliza cuando el peso que adquiere la gota provoca su caída por efecto de la gravedad hacia la superficie. En definitiva, la siembra de nubes rompe el mecanismo natural de la nube, por ello se utiliza también para evitar la formación de granizo. El mayor número de núcleos de condensación aumentará el número de piedras de hielo, pero evitará la formación de grandes bloques.

Uno de los objetivos primordiales e inmediatos es garantizar el buen tiempo para las ceremonias de apertura y de clausura de los Juegos Olímpicos. Según la Agencia Meteorológica China, y basándose en los datos meteorológicos del 8 de agosto de los últimos 30 años, la probabilidad de lluvia para Pekín ese día será del 50%. Para evitar riesgos innecesarios, la ciudad recibirá el bombardeo de nubes con yoduro de plata durante los días previos al acto inaugural.

Limpiar la atmósfera

Indudablemente, también se persigue otro objetivo con la lluvia artificial: lavar la atmósfera y reducir los altísimos niveles de contaminación de Pekín que se han convertido en una preocupación para los deportistas olímpicos. El atleta etíope Gebrselassie, que padece asma, ha renunciado a participar en el maratón por el centro de la ciudad, preocupado por la combinación de calor, humedad y polución.

No es oro todo lo que reluce y el sistema de fabricación de lluvia artificial con yoduro de plata tiene grandes contrapuntos. El más importante es que, de momento, es imposible demostrar si la precipitación caída en un lugar después de la siembra de nubes es fruto de la dinámica natural o bien de la introducción artificial de una sustancia. Por otro lado, las cantidades de precipitación recogidas con este método nunca son abundantes. En el experimento realizado por China en enero de este año en la región del Tíbet, la lluvia artificial en forma de nieve acumuló la fastuosa cantidad de 0,2 milímetros de espesor.

Por otro lado, la lluvia artificial también puede crear tensiones regionales al robar agua que podría caer unos kilómetros más allá. Todo ello, sin olvidar la incertidumbre que genera la utilización de compuestos químicos, como el yoduro de plata, que van a parar directamente a la naturaleza.

La lluvia ‘sospechosa' en España

La siembra de nubes con yoduro de plata no es algo extraño en España. Ya en los años 70 se realizaron vuelos experimentales que se abandonaron ante la falta de resultados, aunque la rumorología popular asegura que entre Soria y Zaragoza, cuando aparece una nube de tormenta, se escuchan avionetas surcar el cielo y la nube desaparece al poco tiempo. De hecho, existe una asociación ecologista en Soria llamada Avimón, que observa el espacio aéreo para identificar las avionetas "anti-granizo" y denunciar la eliminación de la lluvia natural.

En Lleida se pueden encontrar unas chimeneas situadas en mitad del campo, que queman yoduro de plata cuando aparecen nubes amenazadoras. Hace un par de años, el Gobierno de la Comunidad de Madrid dijo que estudiaría el bombardeo de nubes con yoduro de plata para reducir las sequías, una característica intrínseca del clima de España. Tal y como dijo Maite Torá, portavoz de ADV Terres de Ponent, "si fuera tan sencillo, ¿no hubieran utilizado las avionetas en la boda del Príncipe Felipe?".