Archivo de Público
Domingo, 27 de Julio de 2008

Remesas: el rostro de la globalización

España es el tercer país del mundo emisor de remesas y el primero de la Unión Europea

ANA REQUENA ·27/07/2008 - 16:01h

En los últimos años, España se ha convertido en el mayor emisor de remesas de la Unión Europea y el tercero del mundo. Hablamos del dinero que envían los trabajadores inmigrantes a sus países de origen, y que se ha convertido en uno de los principales flujos económicos que mueven actualmente la economía mundial.

Esta corriente de dinero que se transfiere de un país a otro (de uno rico a otro del Tercer Mundo, pero también entre países subdesarrollados) es de facto, y como aseguran varios organismos internacionales, el instrumento de desarrollo más poderoso para los países pobres.

El Banco Mundial estima que hay 200 millones de inmigrantes en el mundo (casi la mitad mujeres), lo que equivale al 3% de la población mundial. En 2006, las remesas supusieron el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) del mundo, es decir 297.000 millones de dólares, de los que una gran parte (221.000 millones) llegaron a países en desarrollo.

Sin embargo, el Banco Mundial cree que a estas remesas oficiales habría que añadir entre un 10% y un 50% más que llegan informalmente -a través de personas de confianza que viajan o de entidades de envío de dinero- y que escapan al control del sistema bancario.

Este desvío de los canales oficiales se produce porque muchos ciudadanos desconfían de la bancarización o porque su situación ilegal hace que teman ser descubiertos. También los impuestos que gravan el envío de dinero son un obstáculo. "Por eso, hay que buscar políticas para evitar que las remesas paguen impuestos, porque en el camino se pierde un 5% o un 6%, e incluso más", afirma el director de la asociación Voluntariado de Madres Dominicanas (Vomade), Pedro Álvarez.

¿A dónde van?

Los principales países destinatarios de remesas son India, China y México. Como países emisores sólo EEUU y Arabia Saudí superan a España en todo el mundo.

La evolución de las remesas en España ha sido espectacular. En los últimos seis años, el crecimiento ha sido de un 485%, uno de los mayores del mundo. En 2006, las remesas enviadas representaron 6.800 millones de euros. España hace también la aportación más alta en términos de PIB, un 0,39%. La cantidad media por persona y envío es de 340 euros, con un rango que va desde los 140 euros que se remiten a Venezuela hasta los casi 600 a Honduras.

Según el Instituto Internacional de Investigación y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer, las mujeres mandan a sus hogares un porcentaje mayor de lo que ganan con respecto a los hombres, a pesar de que sus salarios suelen ser más bajos porque proceden de la economía sumergida.

América Latina es la región que más remesas recibe de España, un 69% de todo el dinero enviado. Colombia y Ecuador son los países a los que más llegan, con un 19% y un 17% , respectivamente. Bolivia y República Dominicana son también importantes receptores. En otras zonas del mundo, son países como Rumanía -7%- o Marruecos -6%- los que más remesas reciben desde España.

¿En qué se invierten?

Este dinero se ha convertido en un motor de desarrollo para los países pobres. Las cantidades totales que se envían son en muchas ocasiones superiores al dinero destinado por los países ricos a Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Sucede, por ejemplo, en el caso de Portugal, Bélgica, Holanda o España. En otros países, como Francia o Alemania, las remesas le pisan los talones a las ayudas .

Las remesas son de dos tipos: monetarias, es decir, el dinero líquido, y materiales: electrodomésticos, ropa, ordenadores o muebles, que o se envían o los inmigrantes llevan consigo cuando viajan a su país. Como explica Pedro Álvarez, las remesas revierten fundamentalmente en el desarrollo de las familias y las comunidades: "Básicamente se dedican a salud, educación y a servicios de subsistencia. Tienen un impacto tremendo, sobre todo en comunidades rurales".

"Las familias pueden pagar sus deudas y comienzan a construir sus casas, lo que crea servicios a su alrededor y mano de obra", señala. También existen las llamadas remesas colectivas, para las que se unen grupos de inmigrantes que destinan parte del dinero que envían a comprar bienes para su comunidad: ambulancias, autobuses o equipación escolar.Lo que parece seguro es que las remesas no son la salvación de los países pobres "si no hay políticas públicas desde dentro que promuevan el desarrollo del país", como explica el director de Vomade.