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Domingo, 27 de Julio de 2008

Raúl Castro echa el freno de las reformas y pinta un sombrío panorama mundial

El presidente cubano adelanta que la defensa de la isla se mantendrá sin cambios al margen del resultado electoral estadounidense

EFE ·27/07/2008 - 11:27h

Ciudadanos cubanos, durante el acto principal del Día de la Rebeldía Nacional, en el antiguo cuartel Moncada, en la ciudad de Santiago de Cuba. EFE

El presidente Raúl Castro pidió hoy a los cubanos que no se acostumbren a recibir sólo noticias buenas, pintó un sombrío panorama mundial que impacta en la isla, no anunció nuevas reformas y dijo que la defensa militar se mantendrá al margen del resultado electoral estadounidense.

Con su uniforme de general, el mandatario pronunció un discurso de 50 minutos en Santiago de Cuba, en el 55 aniversario del comienzo de la revolución, ante unos 10.000 santiagueros a los que prometió la solución a todos los problemas de agua potable diaria para el 2010.

Citó con frecuencia a su convaleciente hermano Fidel Castro, de 81 años, que gobernó Cuba por casi medio siglo hasta febrero pasado y no aparece en público desde esta misma fecha de 2006 por una enfermedad intestinal.

En especial, mencionó un discurso de hace 35 años, cuando el entonces presidente advirtió que los objetivos materiales del pueblo "no pueden ser muy ambiciosos", lo cual sigue vigente, según el actual mandatario. Reiteró que la revolución cubana es "socialista" y que él no traicionará jamás a los mártires de la revolución.

"Somos conscientes de la gran cantidad de problemas que aún quedan por resolver, la mayoría de los cuales afectan de manera directa a la población", afirmó el general, y advirtió que "hay que acostumbrarse a no solo recibir buenas noticias".

El ahorro es el mensaje 

Raúl Castro insistió en la necesidad de que los cubanos sean eficientes y ahorren, sobre todo en combustibles.

"Junto a la producción, la defensa continuará sin descuidarse, independientemente de los resultados en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos", dijo también el presidente.

"Los problemas y tareas fundamentales los seguiremos analizando con el pueblo, en particular con los trabajadores, con la misma confianza y claridad de siempre. Así buscaremos las mejores soluciones, sin preocuparnos por quienes en el exterior intentan sacar partido de esos debates", agregó.

Citó obras de acueductos y trasvases, opinó que "las guerras del mañana serán motivadas por la conquista de las reservas de agua", como las de ahora las causa el petróleo.

"Estamos en medio de una verdadera crisis mundial que no es solo económica -aseguró-; se asocia también al cambio climático, el empleo irracional de la energía y a crecientes problemas de todo tipo. Es una situación que impacta a todas las naciones y de manera particularmente dramática a los pueblos del Tercer Mundo".

Criticó Raúl Castro a los dirigentes de países ricos y a las grandes trasnacionales, que "permanecen inactivos" ante la crisis mundial, en "una actitud no solo egoísta e irresponsable, sino además suicida, pues quieran o no, todos vivimos en este pequeño planeta".

Muchos cubanos esperaban nuevas reformas, que Raúl Castro no anunció 

De las reformas que ha impulsado, citó la distribución de tierras ociosas y el pago a maestros jubilados para que regresen las aulas, pero no medidas nuevas que muchos cubanos esperaban.

Anunció una recuperación del turismo, que ha crecido 14,8 por ciento entre enero y junio de 2008, respecto al mismo periodo de 2007 (más de 1,3 millones de visitantes extranjeros en el primer semestre de este año).

Fue el primer discurso como presidente de Raúl Castro en la máxima fiesta cubana, el 55 aniversario del asalto al cuartel Moncada, dos años después de que su hermano apareciera por última vez en público, en la misma celebración.

El general ya presidió en 2007 los actos del 26 de julio, pero entonces como jefe de Estado interino, y en aquella ocasión admitió que Cuba necesita cambios estructurales.

Muchos cubanos esperaban anuncios de otras reformas que alivien sus penurias de alimentación y transporte, que les permitan viajar libremente, comprar vehículos y viviendas, o que el dinero con que les pagan tenga más valor adquisitivo.

La mayoría de los santiagueros consultados, incluidos muchos que se declaran orgullosamente revolucionarios, esperan que haya más reformas y liberalizaciones. Pero Raúl Castro, en sus últimos mensajes, ha enfriado las expectativas y ha pedido a sus compatriotas que hagan más sacrificios, que trabajen y produzcan más, porque los retos de Cuba son "grandes y difíciles".